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sábado, 13 de mayo de 2017

Un padre descubrió que su hija acosaba a alguien en la escuela y esta fue su reacción…


Hay personas que son capaces de llevar una doble vida desde jóvenes. No importa a cuántas personas engañen y hieran en el proceso. Esta es la historia de un padre que descubrió la verdad sobre su “hija perfecta” y lo que hizo al respecto. ¿Qué te parece?

lunes, 17 de octubre de 2016

por que mis hijos no me llaman? el abuelo😢

domingo, 16 de octubre de 2016

Un comentario que desea la muerte a un niño con cáncer incendia las redes sociales

El texto de un usuario de Facebook se publicó en respuesta a la noticia de una corrida de toros protagonizada por Adrián, de ocho años y que sueña con ser torero
Aizpea Etxezarraga es uno de los personajes más buscados y a la vez más odiados de las últimas horas en las redes sociales. Personaje, sí, porque ahora mismo no se puede comprobar su existencia puesto que las cuentas de Twitter y Facebook que en algún momento estuvieron activas con este nombre ya no existen.

El hecho cierto es que bajo esta firma, la de Aizpea Etxezarraga, aparecía un durísimo comentario en Facebook a la noticia 'El mundo del toro se vuelca con Adrián, el niño con cáncer que quiere ser torero'. En él se decía: «Yo no voy a ser políticamente correcta. Qué va. Que se muera, que se muera ya. Un niño enfermo que quiere curarse para matar herbívoros inocentes y sanos que también quieren vivir. Anda yaaaaa! Adrián, vas a morir».
Adrián es un niño de ocho años con cáncer que protagonizó el pasado sábado una corrida a beneficio de la Fundación de Oncohematología Infantil. El pequeño, según recoge EFE, realizó el paseíllo junto a los toreros que participaron en la corrida benéfica: Vicente Ruiz 'el Soro', Enrique Ponce, Vicente Barrera, Rafael Rubio 'Rafaelillo', Román, Ginés Marín, que sustituía a José Garrido, y el novillero Fernando Beltrán.

En una de las noticias que se hicieron eco de esta corrida apareció ese comentario y este pantallazo del mismo que publica, entre otros medios ABC, y que ha corrido como la pólvora por las redes sociales.


yo personalmente antes de ser antitaurino soy anti personas que desean la muerte de un niño que lucha contra el cancer. 

martes, 20 de octubre de 2015

Hedonismo Vs Felicidad

En los felices días del verano, una cigarra alegre aprovechaba el calor cantando y bailando, mientras la sufrida hormiga no descansaba, en la búsqueda de comida que llevar a su casa.
La cigarra se burlaba de la hormiga y le decía:
– ¿No es más bonito gozar de la vida con bellas canciones,
 como yo hago, que trabajar todo el día como haces tú?
La cigarra y la hormiga.
Hedonismo y felicidad. Más que dos conceptos diferentes, son dos actitudes ante la vida diferentes. 
Hedonismo
El hedonismo toma como bien supremo el placer, y enfoca su vida en la búsqueda de este y la huida del dolor. Se trata de una percepción utilitarista de la vida: Mi felicidad será el resultado de la suma de momentos placenteros menos los momentos dolorosos.
Sin embargo…
La felicidad, en términos plenos, es otra cosa. No busca el placer máximo a cada instante y a cualquier coste, y tampoco evita el dolor por norma, sino que lo acepta como parte del camino. El camino… He aquí la clave.
La felicidad como camino: El establecimiento del proyecto
Lo que diferencia a la auténtica felicidad del placer es la creación de un proyecto que guíe nuestra conducta por encima de lo que resulte placentero o no placentero.
Alguien malinterpretó a Esopo y pensó que la hormiga solo podía ser feliz en invierno y la cigarra las otras tres estaciones. “Tres mejor que uno”, dirían los hedonistas antes de consumirse. La hormiga creía en lo que hacía, la cigarra se dejaba llevar; una elegía, otra sucumbía; una tenía principios, la otra cayó al final.
Si no somos capaces de dirigir la acción a un fin nos veremos caminando en círculos eternamente.
Para la felicidad es vital la elección de un proyecto. Todo proyecto exige compromiso, fidelidad y esfuerzo. Se trata de una promesa hecha a uno mismo y a nadie más.
“No deshagas mañana lo que vayas a hacer hoy.”
Compromiso-deber-felicidad
Es en la elección libre de los límites adecuados donde reside la felicidad.
Decía José Antonio Marina que “el deber es indispensable para la felicidad”[1].
No me cabe duda alguna de que lo que nos hace libres es “ponernos deberes” (disciplina) y elegir nuestro proyecto. Y es que la auténtica libertad no es la ausencia de límites, sino cuando los límites te los pones tú. Ahora bien, la libertad no es sinónimo de felicidad. La felicidad necesita de límites, los cuales no solo deben partir de uno mismo sino que además deben ser bien escogidos, adecuados[2].
Conclusión
1) Elige tu proyecto.
2) Encárgate de que sea un proyecto bueno y honrado.
3) Comprométete con él, orienta tus acciones hacia él, evita las que te alejen y no actúes sin sentido.
No te dejes embaucar por el falso placer. La contable diferencia entre el hedonismo y la felicidad verdadera está en que, en el primer caso, el resultado es igual a la mera suma de sumandos; y, en el segundo, el resultado es bastante superior aunque los sumandos puedan aparentar ser más bajos. Es por esto que si elegimos la felicidad, si vivimos en los proyectos, el dolor, los fracasos o los contratiempos no solo serán soportables sino que no nos restarán.





[1] Es necesario asumir que a pesar de las connotaciones negativas que se han dado a la palabra deber, existen deberes positivos y negativos. Por ejemplo, deberes positivos para alcanzar la felicidad serían librarse de la ignorancia, el miedo, la dependencia, la furia, etc.
[2] ¿Cómo saber qué es lo adecuado?
A esta capacidad de discernir con buen juicio y sensatez entre lo que es bueno o malo (para bien seguirlo o bien evadirlo) los clásicos lo llamaron prudencia. No es de extrañar que la consideraran la madre de las virtudes cardinales, sin la cual no podían darse las otras tres (justicia, fortaleza y templanza) pues es el camino que nos abre las puertas de la felicidad. La realización del bien exige el conocimiento de la verdad.
Solo desde el conocimiento y la deliberación podremos actuar conforme a normas superiores a nuestros impulsos, identificar nuestro proyecto y detectar los límites, superando así el atractivo señuelo del hedonismo para adentrarnos en la grandeza de la búsqueda de la felicidad.

Sí tienes tiempo.....

¿Quién no ha oido alguna vez aquello de “que el tiempo es oro“?. Hay veces que consideramos que esto es una exageración. Sin embargo en otras ocasiones adecuamos esta expresión a la realidad que nos ocurre con perfección.

Hagas lo que hagas, emplees el tiempo en lo que lo emplees, debes de tener en cuenta que ese momento es único y no volverá, por lo tanto siempre será recomendable el saber en que lo “gastas” porque hay cosas que puedes recuperar en esta vida pero “el tiempo” no es una de ellas. 

“Hasta que no te valores a ti mismo no valoraras tu tiempo. Y hasta que no valores tu tiempo no harás nada de con él”.
M.Scott Peck

Quedarse con la sensación de que cuando haces algo has perdido el tiempo es un mala cosa. Solamente el hecho de intentarlo ya significa que no has perdido el tiempo aunque el resultado no sea tan positivo como lo esperado. No obstante a veces acometes actos “para pasar el tiempo”, eso si que no es muy adecuado. Si algo lo acometes que sea por algún motivo. El tiempo no está para ser malgastado.

“La pérdida de la fortuna puede ser recuperada por una empresa, la pérdida de conocimiento por el estudio, la pérdida de la salud por el cuidado o la medicina, pero la pérdida de tiempo jamás se puede recuperar”.
Samuel Smiles

Cuando empieces algo, procura aplicarte en ello,  sino ¿para qué lo empezaste?. Mejor hubiéses dedicado ese tiempo en otro cometido. Si quieres alcanzar el éxito en lo que empredas, no escatimes esfuerzos y por lo tanto se generoso con el tiempo que utilizas en su consecución.

“Nunca te permitas terminar un día en el que puedas decir “Lo haré mejor mañana”.
Brigham Young

jueves, 8 de octubre de 2015

*Sentencia de Divorcio...!!!*

Caso de la vida real.

Enero 2003,

Corte de Familia Sydney, Australia.




Se presentan ante el juez una pareja con sus respectivos abogados, ya que están en trámites de divorcio. El abogado de la mujer reclama para la mujer el 50% de la venta de la casa, propiedad de los dos cónyuges, así como una pensión de por vida por la cantidad de $500 dólares, que según enumera, será para cubrir los gastos de electricidad, teléfono, y una pequeña lista de ...gastos mensuales.

El abogado del hombre protesta, alegando que el hombre no tiene ninguna obligación hacia su mujer toda vez que ya los hijos son mayores de edad, está casados y que ella bien puede ir a trabajar y mantenerse por sí misma y que ella nunca contribuyó a la manutención de esa casa, ni aportó ningún dinero para la compra de la misma.

El juez escucha ambas partes y se queda indeciso por un momento leyendo los documentos. De pronto, se escucha a la mujer llorando y el juez le dice:

- ¿Qué le pasa señora?

- Señor Juez, yo creo que es cierto. Así que voy a aceptar la sentencia de divorcio sin ninguna obligación de parte de mi marido hacia mi persona.

Después de todo, yo bien pudiera ser una mujer profesional e independiente.

El juez le pregunta:

- ¿Y por qué usted no se convirtió en una mujer profesional e independiente? ¿Hubo alguna razón que se lo impidiera?

- Realmente, Señor Juez, no había ninguna, fueron decisiones tomadas voluntariamente por mí.

- Pudiera ser más explícita y enumerarme esas razones que
usted alega?

- Bueno, cuando me casé, yo acababa de graduarme de la Escuela Secundaria. Mi intención era estudiar enfermería, pero no había dinero para pagar los gastos de dos personas estudiando, así que le dije a mi esposo que estudiara él y luego lo haría yo.

- Bien, y ¿qué pasó?, ¿por qué cuando él se graduó de ingeniero, no estudió usted?

- Pues, verá, él me pidió que tuviéramos nuestro primer hijo, ya que llevábamos cinco años casados y aún no lo habíamos tenido.

- ¿Y, qué pasó después?

- Nada, el niño nació, pero él no quería que el niño fuera cuidado por personas extrañas, y yo entendí que el tenía razón, así que decidí quedarme en la casa con nuestro hijo.

- ¿Y, qué sucedió luego, cuando el niño creció, por qué no fue usted a estudiar?

- Porque ya para entonces tenía dos hijos más.

- ¿Dos más?

- Sí, verá usted. Cuando tuvimos el primer hijo, mi esposo me dijo que debíamos tener un segundo para que el niño no se quedara sin hermanos, así que tuvimos el segundo tres años después, pero era otro varón.

- ¿Y qué tenía eso que ver?

- No había ningún problema, estábamos muy felices, pero mi esposo me dijo que para que la felicidad fuera completa, debíamos tratar de tener una niña.

- ¿Y...?

- Pues cuando el segundo hijo tenía ya 4 años, quedé embarazada y tuve a la niña.

- Y entonces ¿por qué no estudió cuando ella creció?

- Porque no había quién llevara al mayor a las prácticas deportivas, ni quién los llevara a la escuela, pues el autobús los dejaba muy lejos de la escuela. Temiendo por su seguridad, mi esposo y yo decidimos que yo los llevaría a la escuela y los recogería. Así las cosas, dejaba al mayor en la secundaria, seguía con el segundo para la escuela primaria y regresaba a la casa con la niña a preparar todo para la tarde. Cuando los recogía, dejaba al mayor en las prácticas de judo y al otro en las de fútbol y seguía con la niña para las de ballet.

- Entonces, ¿siguió usted posponiendo su educación?

- Sí, Señor Juez, lo hice por mi propia voluntad.

- Y cuando sus tres hijos se fueron independizando, ¿por qué no ingresó usted a la universidad?

- Para entonces la madre de mi esposo había enviudado, se enfermó y necesitaba de alguien que la cuidara. Así que hablamos del asunto y llegamos a la conclusión que no la íbamos a poner en un asilo, sino que la traeríamos a vivir con nosotros, ya que los hijos estaban fuera.

- ¿Y cuánto duró esta etapa?

- Bueno, unos seis años. Ella tenía Alzhaimer y como la cuidábamos tan bien, pues su decadencia no fue rápida. Murió de un ataque al corazón, después que llegamos del paseo que todas las mañanas dábamos por el barrio. A ella le encantaba darle de comer a las palomas en el parque.

- Y mientras tanto, quiero decir, durante todos esos años, ¿había alguien que le ayudara?

- ¿Ayudarme, a qué?

- Pues a limpiar la casa, cocinar, quiero decir, las labores normales de un hogar.

- No, realmente, mi esposo ganaba muy buen sueldo, pero figúrese, eran tres hijos para criar y educar, y el costo de la vida cada vez subía más, así que yo trataba de ahorrar.

- ¿Y cómo ahorraba usted?

- Pues, en lugar de llevar la ropa a la lavandería, yo la lavaba en casa, planchaba toda la ropa de mi esposo y la de los muchachos, arreglaba el jardín; esto era lo que me costaba mayor esfuerzo, pues yo tengo problemas de la columna, pero yo hacía el esfuerzo y le aseguro que nuestro jardín no tenía nada que envidiarle al de nadie en nuestra calle.

- ¿Y quién cocinaba, usted también?

- Por supuesto, mi esposo odiaba la comida de los restaurantes. Como el tenía que almorzar por fuera de casa con sus clientes tantas veces, decía que nada como la comida que yo le preparaba.

- Y por supuesto, usted no iba a esas comidas.

- ¿A qué comidas?

- A las de su esposo con sus clientes.

- No, no tenía tiempo. Precisamente, fue en una de esas comidas que conoció a Patricia.

- ¿Patricia?, ¿Quién es Patricia?

- Su novia, la joven con quien se va a casar cuando terminemos el divorcio.

- ¿Y cómo sabe usted que se va a casar con ella?

- Porque me encontré con ellos en casa de unos amigos comunes el día que estaban dando la noticia de su compromiso.

El juez se quedó mirando a la mujer y al ex-esposo. Se levanto, cogió las carpetas con todos los papeles y se retiró.

Todos se quedaron mirándose unos a otros, alguno encogió los hombros y se sentaron a esperar que regresara. Al poco rato el juez regresó.

Se sentó y se ajustó las gafas. Entonces, cerró las carpetas, las puso a un lado y dijo:

- Señora, he revisado cuidadosamente estas demandas, y he

llegado a las siguientes conclusiones:

PRIMERO:

El divorcio se adjudica con fecha efectiva a partir de hoy.

SEGUNDO:

Su esposo no tiene que pasarle una pensión.

Al oír estas dos decisiones, el abogado y el marido se miraron con inteligente regocijo. El juez prosiguió.

TERCERO:

*Usted se queda como dueña absoluta de su casa. El Mercedes
Benz propiedad de su ex-esposo, la cuenta de ahorros, la de cheques, las pondrá él a su nombre inmediatamente sin tocar un solo centavo o lo tendrá que devolver.

*Igualmente la declaro beneficiaria absoluta de sus seguros de vida, así como de sus planes de retiro.

*También será obligación de su ex-esposo seguir pagando su seguro médico hasta que usted muera.

Mi decisión se basa en la suma de todos los sueldos que como administradora, cocinera, chofer, servicios de lavandería, jardinería y enfermería, usted prestó a su esposo, incluyendo hijos y suegra.

Esta decisión será apenas una retribución parcial de salarios retenidos por los veintiséis años de servicios ininterrumpidos que usted ha prestado. Como

hay que ser objetivos, sabemos que su esposo no podría pagar esa deuda, de ahí que pagará lo que si bien no es suficiente, será relativamente justo. Además, él pagará sus gastos de educación, transporte y libros, si usted decide regresar a la universidad a estudiar la carrera que elija.

sábado, 3 de octubre de 2015

La Universidad de Cádiz incluye en la orla a la perra guía de un alumno ciego

Idena acompañó a clase diariamente a Arturo Díaz y, como reconocimiento, figura junto a su dueño en la promoción 2015 de Grado de Trabajo Social
La fotografía de Arturo e Idena se ha convertido en todo un fenómeno en las redes sociales gracias al portal Forocoches. Un usuario ha abierto un «hilo» llamado «Meanwhile en la Universidad de Cádiz» con la foto. Rápidamente los usuarios del mayor foro de España han comenzado a comentar y compartir la imagen.

La mayoría de los comentarios giraban en torno al buen detalle de los compañeros al dejar que Idena se «graduara» con ellos. También aplaudían a la Universidad por el gesto. «Fue a clase todos los días el perro. Se merece un reconocimiento», se ha leído. Además, y como es habitual en el mencionado foro, el humor ha tenido hueco: «El único de su promoción que tiene trabajo...», ha escrito un usuario entre el aplauso –las citas– de muchos de los participantes en la conversación.

Idena, eso sí, no es la primera mascota que aparece en una orla universitaria. El usuario @H_de_Nistha compartió en Twitter una imagen de los licenciados en Historia por la Universidad de Santiago de Compostela de la promoción 2007-2012, donde aparece otro perro guía.

domingo, 14 de junio de 2015

El hilo rojo del destino: ¿Estamos predestinados a conocernos?

¿Las personas nos conocemos por casualidad, o existe quizá un hilo invisible que guía estos encuentros? La cultura japonesa nos dice que estamos predestinados unos con otros mediante un hilo rojo. Un hilo rojo no visible a simple vista y atado a nuestros dedos meñiques.

¿Cómo, que no puedes notarlo? No te preocupes, te explicamos de qué se trata.

El hilo rojo del destino

Los japoneses siempre han sido muy especiales en materia de tradiciones. El mito del hilo rojo del destino está bastante asentado entre su cultura popular, un concepto que viene a decirnos que nada es casual. Que nuestros amigos y parejas no han llegado hasta nosotros por coincidencia.
Todos nacemos con un hilo rojo atado a nuestros meñiques que están a su vez unidos a otras personas. Pero eso sí, este hilo puede enredarse o incluso tensarse, todo ello provoca que la aparición de determinadas personas tarde más o menos en ocurrir. Pero el hilo nunca se rompe. Jamás. Y todos acabaremos conociendo a las personas para las cuales, se nos ha predestinado.

¿Dé dónde surge la leyenda del hilo rojo del destino?
Esta leyenda se origina a raíz de un descubrimiento médico. Que las personas disponemos de una arteria que une el corazón con el dedo meñique. Este hecho les evocó una imagen llena de magia y simbolismo donde se tendía a relacionar lo biológico con lo sobrenatural, los sentimientos con el plano físico a la vez que legendario.
Un ejemplo de la férrea creencia en esta imagen del hilo rojo, lo podemos ver en muchos testimonios de la época del Periodo Edo (1603 a 1867), cuando algunas mujeres, con el fin de demostrar el amor y la devoción a sus esposos, llegaban a amputarse el dedo meñique para hacerles ver que no estaban unidas a nadie más que a ellos, a ese hilo que ya no surgía del dedo, sino directamente del corazón hacia el de sus amados maridos.

¿Y qué hay de los Yakuzas? Te preguntarás. También ellos llegan a amputarse el meñique como símbolo de traición, como la ruptura de un vinculo al que antes pertenecían y que se han visto obligados a abandonar. De hecho, en la época de los Samurais, la amputación de este dedo suponía no poder manejar la espada. Está claro que esta parte del cuerpo está cargada de significados para los japoneses, ya sea en un sentido romántico o trágico.
Existe además una leyenda dotada de cierta belleza en la cultura nipona, que nos habla de un anciano que habita en la luna. Su función no es otra más que la de salir cada noche en busca de almas, en busca de esas personas que habrán de unirse unas con otras en la Tierra. El anciano las observa, las elige y ata un hilo en sus meñiques para que no se pierdan, para que un día, ese hilo empiece a tirar uno del otro para propiciar el esperado encuentro. ¿Y qué ocurrirá entonces? Habremos de esperar para descubrirlo.

Y tú ¿crees también que las personas estamos destinadas a conocernos? Comparte este artículo con las personas que te importan y a las que estás unido.

domingo, 1 de febrero de 2015

35 Cosas Mejores Que Tener Pareja En Tus 20’s

Cuando llega el invierno, a muchos solteros les entran ganas de buscarse pareja. Tal vez sea porque a su alrededor todo el mundo parece que en vez de tener novio está casado, o directamente lo está. O porque quizás, cuando llega el frío, no apetece tanto salir, sino más bien hibernar, pedir que te traigan comida a casa y ver la tele en el sofá tapados con una manta hasta las cejas. Y claro, si esto es en compañía, mejor, que además el calor humano es el que más calienta, y así se ahorra en calefacción.

Pero frente a toda esa gente obsesionada con conseguir un novio/a, hay otro grupo que solo quiere que le dejen en paz viviendo su era gloriosa de soltería. Porque, ¿qué hay mejor que el confort de compartir tu tiempo y tu vida con otra persona?

1. Quedarte en la cama todo el domingo.
2. No tener que arreglar tu cuarto todos los días, porque no vas a recibir visitas.

3. Ponerte mascarillas faciales de colores cantosos sin que nadie te vea y se ría de ti.

4. No tener que compartir tu cama con nadie.

5. No tener que cambiar las sábanas cada día.

6. Poder dormir con tapones, tu aparato dental y antifaz sin que nadie te ralle.

7. Dormir en silencio sin tener que escuchar los ronquidos de nadie.

8. No tener que depilarte cada dos por tres.

9. Hacer la colada única y exclusivamente cuando no te quede nada limpio que ponerte.

10. Que no te importe olvidarte el móvil en casa o quedarte sin batería.

11. Salir de fiesta con tus amigas/os y no tener que llamar o contestar whatsapps cada hora.

12. Pasar tus días de resaca tranquilamente yendo de la cama al baño sin que nadie te juzgue.

13. No tener que salir de casa en todo el fin de semana.

14. No tener que preocuparte por si una mañana se te ha olvidado tomarte los anticonceptivos.

15. Ni tampoco si se te retrasa el periodo.

16. No tener que preocuparte por cómo te ves desnudo/a.
17. No tener que llevar la ropa interior conjuntada.

18. O llevar sujetadores deportivos o tops debajo de los jerseys anchos, porque son mucho más cómodos y nadie te los va a ver.

19. Saltarte el gimnasio las mañanas frías y lluviosas.

20. Más dinero a final de mes.

21. Por tanto, más dinero para comprar zapatos.

22. Comprar online.

23. No tener que compartir la pizza, ni el postre, ni tu comida en general.
24. Pasar de arreglarte.

25. No tener broncas por malos entendidos.

26. Pasar de todos los tíos que te tiran la caña.

27. Que te digan lo que has adelgazado.

28. Poder cambiarte el pelo sin preocuparte si a tu novia/o le gustará.

29. No tener que ir a comer a casa de tu suegra.

30. Los viajes con tus amigos/as.

31. Llorar viendo Anatomía de Grey.

32. Poder ver Anatomía de Grey.

33. Salir y enrollarte con quien te dé la gana.

34. No salir.

35. Ser feliz con la única compañía de tu propia persona.

Por Qué Las Mujeres Mienten Mejor Que Los Hombres Cuando Ponen Los Cuernos

En la vida hay que ser un buen guionista para que no te pillen haciendo lo prohibido. Si no sabes dirigir tu propia película lo mejor será que no hagas ningún tipo de comentario sobre el final. Así que, si estás ahí escuchando, hombre entre los hombres, aprende a crear una buena ficción.

Esto va de cuernos, de infidelidades, de mentiras, de esas cosas que no se deben hacer (y si se hacen, que sea bien). Pues desde hace años numerosos estudios de esos que hacen las universidades malas y olvidadas han dejado bien claro que las mujeres mienten mejor que los hombres cuando ponen los cuernos a sus parejas. Bueno, que mienten mejor (que no más).

Que estos estudios se hagan a base de patéticos razonamientos no quiere decir que no tengan sus buenas intenciones. Lo cierto es que las mujeres y los hombres tienen dos enfoques bastante diferentes a la hora de afrontar situaciones. Algo que no es ni mejor ni peor, salvo si te pillan follando con tu amante.

Hay varias razones que hacen que ellas vivan una doble vida sin que nadie se entere:

1. Mente fría
Las mujeres siempre han sabido manejar mejor sus emociones. Nadie duda de su intensidad emocional, pero es precisamente esa gestión habitual de sus propios sentimientos la que les permite organizar mejor sus reacciones y gestionar todo tipo de situaciones (por muy macabras que sean). El drama sirve para algo (y no como en Sexo en Nueva York).

2. El monólogo interior
Ellas saben cómo dominar cualquier tipo de problema gracias a esta maravillosa técnica reflexiva. Si algo va mal, ellas se calman; si algo no tiene sentido, ellas se excusan. Es como si fuesen alternando personalidades en su interior. Vamos, que ellas se lo dicen todo a sí mismas.

3. Selección natural
Saben lo que quieren, lo que les gusta, y para tu desgracia (hombre) también saben lo que tú deseas. A una mujer no le resultará difícil escribir tu película, si un día te levantas y no entiendes nada hay una buena explicación para ello: ha modificado tu guion sin que te hayas enterado lo más mínimo. Sabemos convencer, y tú te engañas muy bien (Ver ‘500 Días Juntos’).

4. Tonterías las justas
Vale que te engañen, que te pongan los cuernos, pero ante todo y después de aprenderse y creerse su película, las mujeres no dejarán ni un cabo suelto. Nada de tonterías, de absurdeces, de mensajes a las mil de la noche, de olores extraños… Antes de poner los cuernos, las mujeres se tragan CSI Las Vegas.

5. Be water, my friend
Siempre se ha dicho que las mujeres somos puro sentimiento, pero nadie imaginaría que tras varios siglos al acecho, ahora fuésemos capaces de liderar el karma de la pareja. Si hay alguien que puede dominar las situaciones son ellas. Son la madre yoga, el instinto básico reprimido, y tu peor pesadilla. Bruce Willis, antes, caerás tú.

6. Una buena defensa
Será porque no nos queda otra, o porque la vida nos ha hecho jugar un papel más fuerte del que se pensaban. El caso es que las mujeres suelen tener la estrategia perfecta y cuando peligra algo jamás pierden la calma. Si follan a tus espaldas no se lo dirán ni a su alter ego. El silencio, el monólogo interior y la mente fría consiguen que no abra la boca a la primera de cambio (al menos, no en tu cama).

domingo, 25 de enero de 2015

Hay Que Entender Que Ser El Bicho Raro Acaba Haciéndote Único En Tu Especie

Acéptalo, eres diferente: haces todas tus tareas, tomas apuntes en las clases y sabes todas las respuestas, aunque eres demasiado tímido para levantar la mano, eres un “cerebrito”. O quizá eres la hermosa rubia con el uniforme de porrista a quien nadie quiere escuchar porque seguro que no dirá nada inteligente; y es que “las rubias son tontas”. Eres el enano, la gorda, la fea, el virgen que camina apurado por los pasillos con la cabeza baja deseando no ser notado.

Seguramente las cicatrices en tu carácter son secuelas de todas las batallas contra el bullying que no has logrado ganar, pues las peores guerras detonan en tu cabeza, en donde intentas vencer todos los fantasmas que la sociedad ha infiltrado directo a tu autoestima. Al fin y al cabo, no hay enemigo más grande que la sociedad, implacable genocida de todo el que se atreva a ser diferente.

La sociedad siempre va a estar ahí con sus reglas que debes seguir, sus patrones en los que debes encajar, dispuesta a aplastar cualquier demostración de divergencia que haga temblar sus endebles bases de intolerancia. Pero como diría la famosa Pink en una de sus canciones: “levanta tu copa si estás equivocado en todas las formas correctas”, y es que nosotros, los inadaptados, siempre estaremos ahí también. Siempre seremos la excepción a la regla, los que sobresalen, los irreverentes que se rehúsan a ser como el resto, los extraordinarios que nunca podrían camuflarse entre lo común y lo cotidiano. Siempre estaremos ahí, simbolizando todo lo que los demás no pueden ser, viviendo en un mundo que el sistema no puede controlar y que hasta ahora no ha podido destruir.

Acepta quién eres, esas “imperfecciones” que los demás señalan en ti no son más que matices que te hacen resaltar en este mundo de grises. Levanta tu copa y brinda por ti, la razón por la que no encajas en ningún lado y no logras ser igual que los demás es porque eres ÚNICO.

“Este es un homenaje a los locos. A los inadaptados. A los rebeldes. A las fichas redondas en los huecos cuadrados. Puedes citarlos, discrepar de ellos, glorificarlos o vilipendiarlos. Casi lo único que no puedes hacer es ignorarlos. Porque ellos cambian las cosas”- Steve Jobs

Karma Lifestyle: La Vida Es Como Un 69, Recibes Lo Que Das

El karma dijo: cuando fuiste martillo no tuviste clemencia; ahora que eres yunque, ten paciencia. Es un hecho que lo que das en esta vida se te será devuelto y justo a eso es a lo que llamamos karma. La ley de causa y efecto, el implacable castigo autoimpuesto, esos oscuros capítulos de nuestra historia que nosotros mismos escribimos.

Sabes que te ha llegado el momento de pagar la cuenta cuando te encuentras cara a cara con el daño que en el pasado tú mismo infligiste. Ese amigo del que tanto habla tu novia, esa llamada que tu pareja no quiere atender frente a ti, esas miradas furtivas que se escurren cuando creen que nadie más los ve, esa excusa que no es del todo convincente y que conoces a la perfección porque antes eras tú quien escondía una aventura. Quizá vendrá de la mano de esa persona a la que todos llamarán “la horma de tu zapato”, habrá llegado a tu vida para darte una cucharada de tu propio chocolate, sus ojos reflejarán todo lo que tú una vez fuiste y entonces aprenderás que el que la hace riendo la paga llorando.

La duda es si te darás cuenta de que estás viviendo justo lo que mereces y aprenderás que si escupes para arriba, en la cara te puede caer. Así que cuando la vida te golpee con el mismo guante con el que golpeaste a otros, no llores preguntándote: ¿porqué a mi? Mejor hazte un favor, acepta que fue el karma y aprende de los errores.

Nunca olvides que la vida es como el 69, recibes de lo que das, así que lo mejor que puedes hacer es el bien sin mirar a quién y mejor piensa dos veces antes de actuar, porque si haces mal, tarde o temprano el karma te aplastará.

5 Actitudes Que Las Mujeres Deberían Copiar De Los Hombres

Es verdad que las mujeres solemos ser más decididas que los hombres, siempre y cuando no se trate de vivir en la soltería. Mientras los hombres la disfrutan al máximo y la defienden cual espartano si alguien intenta arrebatársela, las mujeres la llamamos “soledad” y la acompañamos con lágrimas y litros de helado de chocolate. Así que apaga esa película romántica que te hace suspirar como tonta y aprende a disfrutar tu soltería siguiendo el ejemplo de los expertos en vivir sin compromisos.

1. La soltería no es soledad, es libertad
Los hombres ven la soltería como ese gran respiro que tanto merecían, se sienten libres de las ataduras y los problemas de una relación, y se dedican a vivir todas esas aventuras que la vida en pareja prohíbe: no tener que estar pendiente del móvil cada cinco minutos ni decir que pasarán el sábado durmiendo para, de un momento a otro, cambiar de plan y terminar en la playa con sus amigos. Y es que en la soltería encontramos las vacaciones perfectas lejos de todos los males del amor.

 2. La mejor compañía es la de una mismo
Mientras las chicas perdemos el tiempo viendo películas románticas de historias que desearíamos que nos pasaran pronto y suspirando como tontas, los hombres salen a hacer deportes, van a fiestas, toman cerveza con sus amigos, dando la imagen de que la única persona que necesitan es a ellos mismos. Así que en vez de quedarte en casa suspirando por alguien que no está, sal a la calle y disfruta al máximo porque, al final, no hay mejor compañía que tú misma.

 3. Deja que todo fluya
Las mujeres que esperamos encontrar a nuestra próxima pareja en el momento en que un chico se nos acerca, solo para terminar en una lista de decepciones e intentos fallidos, deberíamos dejar de hacer el papel de desesperadas y mejor actuar como si no hubiera apuro por dejar la soltería atrás. Coquetear siempre es divertido, y puede ser que termine en una cita casual o en una nueva historia de amor; tú solo deja que pase lo que tenga que pasar, que igual tendrás cena y copas gratis.

 4. Primero tú, segundo tú y tercero tú
Se egoísta. No te pases esta etapa esperando a que alguien decida verte y fijarse en ti, o que el chico con el que sales sí quiera tener algo serio, o que los hombres de ahora dejen el miedo al compromiso y tengas más oportunidades. La soltería es para que te importes solo tú, así que no le hagas caso a los que no se fijaron en ti, a los indecisos o los cobardes, vive el aquí y el ahora y no tengas tiempo para nadie más que no seas tú.

 5. Nada de ser una solterona con gatos
Es un mal de la sociedad que los hombres solteros sean vistos como los más felices e independientes y, en cambio, las mujeres sin pareja sean consideradas solteronas que coleccionan gatos; así que no dejes que comentarios impertinentes y miradas de compasión te desanimen. Si alguien te pregunta si te quedarás para vestir santos, di que estando soltera te divertirás tanto que los santos se taparán los ojos para no ver.

Errar Es Tan Humano Como Perdonar: Olvida El Pasado De Una Vez

En la lengua inglesa, las palabras “perdonar” y “olvidar” son prácticamente idénticas (forgive y forget), lo que tiene bastante sentido, ¿no os parece? Al perdonar, olvidamos la ofensa y, con ella, el dolor y la vergüenza. No se trata de barrer el pasado bajo la alfombra, sino de impedir que los recuerdos te encadenen.

Como escribió una vez Jorge Manrique, “cualquiera tiempo pasado fue mejor”. Los seres humanos tendemos a idealizar el pasado, como si se tratase de una época dorada de esplendor y gloria. Cuando la realidad del presente nos golpea o la incertidumbre del futuro nos atormenta, el pasado se convierte en nuestro refugio.

Por desgracia, el consuelo del pasado es solo una ilusión. Lo que ha sucedido no volverá a ocurrir; y lo que está roto, nunca volverá a ser igual, por más que intentemos repararlo. Algunos no lo aceptan nunca y se olvidan de vivir. Otros, por el contrario, deciden huir.

Hace poco, hablábamos de la influencia de Disney en la generación milenial. Soy admirador de Walt hasta la médula y, a propósito de este asunto, hay una escena del Rey León que, sencillamente, me impactó:

Como le enseña el bueno de Rafiki a Simba, el pasado no se puede cambiar, pero se debe aprender de él.

¿Conocéis aquello de que el ser humano tropieza dos veces con la misma piedra? Resulta curioso lo rápido que olvidamos los errores y la facilidad con la que recordamos el dolor. A esto último es a lo que nos referimos cuando hablamos de olvidar el pasado: a perdonarnos nuestros errores y seguir adelante.

Nunca recuperarás esa amistad perdida. O ese amor roto. La oportunidad que tenías de encontrar el trabajo de tus sueños se esfumó, igual que la ocasión de estudiar lo que de verdad te gustaba. Lo hecho, hecho está, pero habrá otras amistades. Encontrarás otro amor. Tendrás una nueva oportunidad y la ocasión perfecta saldrá a tu encuentro otra vez. El caso es que todo esto pasará desapercibido hasta que abandones el pasado, hasta que perdones las deudas y te olvides de tus fantasmas.

Solo entonces podrás dejar el pasado atrás. Los recuerdos siempre estarán ahí, buenos y malos; pero está bien que sea así porque somos nuestro pasado. Las cicatrices, los fracasos y las derrotas forman parte de nosotros: crecemos y aprendemos gracias a ellos.

Consejo milenial: piensa en el pasado como un maestro y no un escondite.

lunes, 19 de enero de 2015

La Pregunta Del Amor: ¿Qué Somos?

Eres joven, no te gusta planear las cosas, prefieres levantarte, salir a la calle y ver qué sucede.  Todavía no estás preparado para convertir tu vida en una rutina, no solo eso, sino que no te da la gana. Tienes sueños, ambiciones, quieres volar todo lo que puedas antes de comprometerte con nada, y más cuando se trata del amor.

La vida te lleva por caminos raros, quieres experimentar, probarlo todo y sentir que eres absolutamente libre, pero nadie dijo que fuera un camino de rosas. A pesar de que por naturaleza somos egoístas y que pensamos solo en nosotros mismos, no debemos olvidar que cuando se trata de relaciones no solo juegan nuestros sentimientos, sino también los de la otra persona.

En la búsqueda del amor te vas a meter en un sinfín de líos. Lo necesitas, y en la sociedad en la que vivimos, en la que la libertad sexual está a la orden del día, vas a tener de todo, rollos de una noche, follamig@s, rolletes, relaciones…

Se romperán los condones, lo harás a pelo y tendrás que comprar la pastilla del día después, incluso algún predictor si  la cosa se te va de las manos. Pero eso no es nada comparado con el mayor problema de todos, definir la relación.

Empiezas a tener citas con la misma persona, salís a cenar, a tomar unas copas, acabáis en la cama todas las veces, y sí, lo pasáis bien, pero llegará el día en que estaréis haciendo “el piti de después” y uno de los dos preguntará: ¿qué somos?

Todos tenemos miedo a responder, nos sudan las manos, nos tiembla la lengua y vemos toda nuestra vida pasar en cuestión de segundos. Pero no desesperes, piénsate bien lo que vas a decir, porque puedes tomar las decisiones equivocadas. Por lo tanto, la clave ante la pregunta del millón es tirarse a la piscina, dejar las cosas claras y ser sincero con uno mismo y con la otra persona.  Como dijo el Dalai Lama: “hay que tener en cuenta que el gran amor y los grandes logros requieren grandes riesgos”.

Cómo Las Relaciones Han Ido Perdiendo Valor Para Nuestra Generación

Somos conscientes de que la etapa del Romanticismo, cuando la gente aún moría por amor, y de tuberculosis, ya pasó. Sin embargo, cómo hemos podido pasar en un periodo de tiempo tan relativamente corto de un extremo a otro. Pasar de los poemas de Gustavo Adolfo Bécquer, quien podía llegar a suspirar y morir por el amor de una doncella a la que ni siquiera conocía, a las rimas de Dady Yankee y su a “ella le gusta la gasolina, dale dale gasolina”. No se me ocurre un paralelismo mejor para resumir la evolución de las relaciones amorosas hasta el momento actual.

Si bien es cierto que no está bien generalizar, creo que para todos es bastante perceptible la considerable pérdida de valor que han ido sufriendo las relaciones para nuestra generación, quizás por la influencia de la tecnología, la globalización, la libertad, la liberación o el libertinaje. Ya no es solo la banalización del sexo y la conversión de las mujeres, y a veces también de los hombres, en meros objetos sexuales, sino que la inmensa posibilidad de conocer gente que nos ofrecen las grandes ciudades hace que a las personas les cueste cada vez más aceptar comprometerse.

Puede que la culpa no sea nuestra, se supone que aprendemos de lo que vemos, y cada vez las separaciones y los divorcios son más frecuentes. Las generaciones que nos preceden cada vez le dan menos valor al compromiso, a lo que supone hacer una promesa de por vida. O quizás no son conscientes de lo que realmente conlleva una decisión que va a cambiar tu vida para siempre, aunque hoy por hoy nada sea para siempre.

Sin embargo, volviendo al tema de la banalización del amor, esta infravaloración que han sufrido las relaciones por parte de la generación milenial puede observarse en pequeños signos de la vida cotidiana, en los detalles ínfimos como en la evolución en la forma de decir un simple “te quiero”. Porque quién no ha imaginado en un ataque de romanticismo absoluto la forma en la que su pareja le diría que le amaba por primera vez. Mirándoos a los ojos bajo la luz de la luna, o tras un viaje especial. Pero lo más probable hoy en día es que la primera vez que tu novio te diga “te quiero” sea a través de whatsapp mandándote el emoticono del corazón, ese que ahora late, y que lo acompañe de un simple tk o tqm.

Y seguramente te hará ilusión, no te importará que te lo diga por sms, porque todos pertenecemos a esta generación que está experimentando esta pérdida de romanticismo, de infravaloración del compromiso y de banalización del amor. Porque los “te quieros” se mandan por whatsapp a diario como si fueran palabras gratuitas y vacías de contenido. Porque regalamos “te quieros” a diestro y siniestro a gente que acabamos de conocer. Porque total, ¿qué daño puede hacer escribir dos letras, una “t” y una “k”?

Tan solo que ya no valoremos lo que significa la palabra relación ni el compromiso que conlleva. Si Bécquer levantara cabeza…

¿Yo Me Merezco Esto? La Pregunta Del Millón En Los Conflictos De Pareja

Todas las relaciones de pareja pasan por altibajos: ninguna se salva. De hecho, las discusiones pueden empezar incluso antes de ser pareja, en esa etapa donde solo se están conociendo y el intercambio de ideas empieza a aparecer. A partir de eso te das cuenta de que no todos somos iguales, que necesitamos aprender a aceptar nuevas ideas y a presentar las nuestras con el respeto que cada quien se merece.

Una de las discusiones más comunes en el mundo de las relaciones es la que trata sobre el “valor” de las personas. Cuando una relación se encuentra con graves problemas de comunicación, con especulaciones de ambos lados y con situaciones que imaginamos, llegamos al punto: “¿yo me merezco esto?” ¡Joder!, ni siquiera ha pasado nada y ya te estás comiendo la cabeza. Tal vez se hayan asomado oportunidades para que el gran escenario que creaste se desarrolle y, sin embargo, este no ha sucedido. No adelantes hechos por inseguridades.

Algo que debes entender desde el primer momento en el que decides enfrascarte en una relación de pareja es que todos somos diferentes; debes recordar que las personas suelen valorar cosas que quizá tú no valoras, como por ejemplo: una sonrisa, una mirada, un beso, un abrazo o un simple “buenos días”. Tal vez para ti el amor sea un camino de rosas, salidas a cenar o pasar tiempo indefinido contigo; sin embargo, esto no siempre es posible. Valorar los pequeños detalles que obtenemos diariamente es la clave para una relación sana, para una relación fructífera.

Argumentos como: “es que tú no me valoras”, sobresalen en discusiones cada 5 segundos, pero, ¿te has fijado en si los detalles que te dan no son esos que valoras? Quizá todos los detalles estén allí y solo quieres ignorarlos porque para ti “no valen nada”. En el momento en el que decides pedir valor para ti mismo, debes valorar a tu pareja también. ¿Estás dándole el valor que se merece? Aquí ya no valen valores sexistas, todo eso se acabó cuando ambos decidieron ser uno, dos personas diferentes que disfrutan de la compañía, de la vida y de los sueños que poco a poco van alcanzando.

Al final del día, el valor que tanto exiges deberías darlo tú también. Pide valor valorando, esa es la clave.

6 Tópicos Para Romper Una Relación Intentando No Hacer Daño

Terminar con una relación siempre es un episodio vital y complicado cuyas consecuencias pueden ser más o menos traumáticas pero, como ya te hemos explicado alguna vez en Código Nuevo, nunca han matado a nadie.

De acuerdo, el mal de amores es un proceso doloroso por el que todos pasaremos alguna vez, y cuando te dejan hay que afrontarlo con serenidad, comprensión y tratando de no perder la dignidad por el camino.

Y aunque que te dejen es una putada, dejar tampoco es fácil. Para llevar a cabo tan delicada operación, tratando de dejar las menores cicatrices posibles y sin destrozar demasiado el corazón de la otra persona -si es que merece tal trato-, el ser humano ha inventado una larga retahíla de excusas, algunas de las cuales son ya auténticos clásicos. Son lugares comunes, tópicos universales que todos reconocemos y que no morirán nunca.

“Esta relación me absorbe demasiado”
Vayamos por partes: ¿De qué estamos hablando, de una relación sentimental o de una aspiradora? ¿Desde cuándo las relaciones absorben? Además, precisamente muchas parejas funcionan mejor gracias a la habilidad de “absorber” determinadas partes del cuerpo del otro, por parte de uno o ambos de sus componentes. Vale, el significado del verbo absorber en este caso es otro…

“Ya no me haces caso”
Este argumento es el opuesto al anterior, algo así como su viceversa. Lo más difícil en la pareja, al juzgar por estas dos últimas excusas, es encontrar ese punto medio entre el exceso de atención (llamado “absorción”) y la falta de esta.

“Te quiero, pero como un amigo o un hermano”
Esta es la auténtica bomba atómica de las excusas. Sus consecuencias son realmente devastadoras, y con efecto retroactivo. ¿Esa persona por la que tú te bebías los vientos te vio siempre como un simple amigo, un camarada, un colega? En ese caso, no se le puede negar que interpretó muy bien el papel de pareja enamorada y feliz.

Por otra parte, ¿puede haber algo más retorcido que querer a tu pareja como a un hermano o hermana? Quizás alguien aquí necesite un buen psiquiatra, ¿no?

“No quiero hacerte daño”
He aquí el salvador. Para rebatir esta excusa, podríamos entrar en una discusión filosófica en toda regla, a nivel del mismísimo Platón. No quieres hacerme daño, pero me dejas -si no quieres hacerme daño, y yo quiero seguir contigo, ¿por qué me dejas, si sabes que eso me hará daño?- Vaya, que esta excusa suena muy bien poéticamente hablando, pero a efectos prácticos es una tontería como un templo y no tiene ningún sentido.

“Necesito echarte de menos un tiempo para saber si todavía te quiero”
Si te dicen esto, da por hecho que la cosa está totalmente jodida. Ese “echarte de menos” es sinónimo de querer perderte de vista, y lo más probable es que sea indefinidamente. Además, en ese tiempo en que tu pareja pretende echarte de menos, seguro que conocerá a alguien, y a ese o a esa no le querrá echar para nada de menos.

“No nos parecemos en nada”
Ahora va a resultar que para que una pareja funcione sus componentes deben ser genéticamente idénticos: tener los mismos gustos y aficiones, las mismas ideas y hasta el mismo color de ojos. Precisamente, en la variedad está el gusto, y la diferencia entre dos personas no hace sino más interesante la relación. Vale que a veces hay diferencias que son insalvables, pero esas parejas que se comportan prácticamente de forma sincronizada pueden resultar bastante insoportables.