jueves, 8 de enero de 2015

El Efecto Mariposa: Tú, Yo Y El Vecino de Enfrente, Todos Estamos Metidos En El Ajo

¿Has visto la película El Efecto Mariposa? Si la respuesta es sí enseguida entenderás por qué el relato de la misma va más allá de la ficción, y si no la has visto, ya tienes plan para esta noche. Todos conocemos el efecto mariposa: “el simple aleteo de una mariposa en Japón puede causar un tornado en Nueva York“. Sin embargo, no nos damos cuenta de que en ciertos momentos somos nosotros esa mariposa y también somos los que sufrimos, más tarde, el tornado. Podría traducirse de otra manera, tal como diría Daneuri Restituyo: “al olvidar los pequeños detalles, sufrimos las mayores consecuencias“.

Piensa en ese mensaje que enviaste sin pensar, en ese documento que no releíste porque creías que ya estaba bien, en esas clases a las que decidiste dejar de ir, porque todo esto, un día puede conllevar unos efectos de dimensiones imprevistas y desproporcionadas.

A menudo, las discusiones en las que nos vemos inmersos no tienen nada que ver con el problema que la ha desatado, sino que son producto de pequeñas acciones pasadas que en ese momento han alcanzado su punto de inflexión, y es justo entonces cuando todo estalla.

La mariposa de la que hablamos puede surgir en cualquier momento, puede que haya sido simplemente una mirada a otra persona delante de tu pareja o esa vez preferiste no quedar con tu mejor amigo, porque, total, “ya os veréis otro día“, o simplemente una contestación desafortunada justo en el momento más inoportuno, sea como sea, esos son los primeros pasos que a veces desencadenan en un gran paso mal dado.

Alberto Manguel lo definió muy acertadamente: “uno de los aspectos más patéticos de la experiencia humana es nuestra ignorancia de las verdaderas consecuencias de nuestros actos“. No pensamos que nuestros malos actos o palabras un día pueden volverse en nuestra contra, pero en cambio, sí esperamos que cualquier buena acción nos sea gratificada. Elegimos nuestros actos, pero no sus consecuencias, cuando ambas deberían ir de la mano.

Aún así, el efecto mariposa no siempre tiene que ser catastrófico, a veces, un pequeño gesto, puede resultar un gran cambio. No esperes resultados inmediatos, sino éxitos que sean largos y placenteros. Una obra altruista, una sonrisa cuando toca, unas palabras acertadas, cualquier detalle, si es con intención generosa, tendrá sus buenas consecuencias. Pero no olvides que un mal gesto  a largo plazo podrá tener también consecuencias inesperadamente negativas, pero merecidas. Sigue tu instinto, pero con cabeza.

No midas la dificultad de los problemas, mide tu capacidad para afrontarlos, cualquier gesto o ayuda será mucho mejor que no hacer nada. Eres incapaz de controlar las consecuencias de los actos de los demás, pero sí puedes con tu actitud frente a las situaciones. Como dijo Maurice Maeterlinck: “no trates de evitar el dolor, porque es inevitable, trata de escoger las consecuencias“.

Cuántas veces nos decimos que de haberlo sabido habríamos actuado de otra manera. Pero en ese caso, ¿hasta qué momento tirarías atrás? (Atención, SPOILER: Escena final de El Efecto Mariposa). No te lamentes por lo que hiciste en el pasado, aprende de él, convierte ese tornado en viento a favor.

En definitiva, eres la sucesión de todos tus actos previos, mañana serás lo que hoy hayas decidido hacer. No actúes para los demás, actúa tal como te salga, no de forma egoista, sino sincera: di te quiero si lo sientes, exprésale tu malestar si así lo deseas, ves a dormir pronto si estás cansado, no trates de ser lo que los demás quieren que seas, sino lo que tú quieres ser con los demás.

Hay varias maneras de evitar un tornado, sonríe cuando hables, procura ser positivo, pide perdón cuando te equivoques y calla cuando aciertes. En definitiva, no crees situaciones que puedan provocar futuras discusiones, actúa como quieres que salgan las cosas y nunca te podrás reprochar nada.

Cuando Creía Saber Todas Las Respuestas, Me Cambiaron Las Preguntas

Cómo negar la resistencia natural al cambio, si parece venir en nuestro ADN. Es así, el ser humano parece estar programado desde siempre para que cualquier cambio, cualquier cosa que le sea nueva le produzca un terror increíble. ¿Quién no se ha quejado cuando Facebook ha cambiado su plataforma? Y aunque suene tonto este ejemplo, la resistencia al cambio es tan indiscutible que seguramente todos respondimos a esta pregunta: Yo.

Si tuviésemos que definir la vida en dos palabras muy puntuales, esas serían: cambio constante. Ningún nuevo día es igual al anterior aunque el clima esté igual o hagamos lo mismo; no importa qué tan encerrado estés en tu rutina porque siempre algo nuevo te ocurrirá, aprenderás o conocerás. Nuestra vida es como un río que no para de correr; fluimos a través del espacio y del tiempo queriendo saberlo todo; pero en el momento menos esperado y cuando creíamos saber todas las respuestas, el mundo nos cambia las preguntas.

¿Deberíamos preocuparnos de algo respecto al cambio? Sí; de no reconocerlo o aceptarlo y de no estar preparados para él. Y es a partir estas respuestas que podemos construir este pequeño “manual” para enfrentar el cambio con todos los hierros.

Reconocer el cambio me permitirá aceptarlo
Empecemos teniendo claro que el cambio nunca viaja solo. Solemos temerle porque siempre anda acompañado de tres emociones que no queremos sentir: miedo, vergüenza y apatía. El miedo es el primero en golpear y por eso es lo primero que experimentamos; así que, cuando estemos en sus garras bastará con que nos preguntemos el porqué. Seguramente la respuesta tendrá que ver con la segunda emoción: la vergüenza. Al no saber a qué nos enfrentamos es común temerle por vergüenza de quedar como ignorantes; y así es que nace la apatía. Nos refugiamos en ella tratando de mostrar que no nos importa, pero la verdad es que sí.

Consejo: El miedo, la vergüenza y la apatía son más cobardes que tú, por eso atacan en pandilla. Simplemente párate de frente y rétalos.

Aceptarlo me permitirá estar preparado
El miedo, la vergüenza y la apatía son las supuestas fortalezas del cambio, esas de las que se vale para aterrarnos, pero en realidad son sus puntos débiles. Si reconocemos estas emociones entonces estaremos a solo un paso de aceptarlo. La mejor forma para cerrar el ciclo de aceptación al cambio es entendiendo nuestra primera premisa: la vida es cambio constante. ¿Para qué darnos mala vida cuando nos enfrentemos a algo nuevo? No existe la máquina del tiempo para cambiar el pasado o predecir el futuro; por eso ocupémonos de entender lo que ocurre hoy.

Consejo: El pasado es historia y el futuro es un misterio. Entrémosle con todo al presente y veremos con total normalidad todo lo que sea nuevo.

Estar preparado me permitirá vivir el cambio como todo un experto
Y esta es la fase final en la que entendemos que nada se pierde, solo se transforma. Cuando reconocemos y aceptamos el cambio simplemente nos estamos transformando; ahora somos guerreros con una nueva fortaleza: no nos intimidamos con lo nuevo. ¿Listos para dejar fluir la vida hacia el cambio?

sábado, 3 de enero de 2015

Seis Tipos De Amigas Que Una Chica Tiene O Ha Tenido Alguna Vez

A lo largo de los años vamos cambiando nuestra forma de ser, nuestro lugar de residencia, la forma de plantearnos la vida, etc. Y, como consecuencia, nuestras amistades también cambian, por lo que si nos apoyamos en una persona para todas las cosas podemos acabar desastrosamente mal. Sin embargo, para mantener un equilibrio en nuestra vida debemos tener amigas con diferentes personalidades.

La amiga para salir de fiesta
Es la amiga con la que te has pegado las mejores juergas de tu vida. Esa que puede sacarte de la vida rutinaria, que hace que seas espontánea. Esa que hace que una noche en la que no te apetece salir se acabe convirtiendo en una de las mejores de tu vida, con mil historias y anécdotas que contar. Una amiga así te alegra la vida y siempre te hace ver el lado bueno de cualquier problema que tengas, o al menos hace que no te lo tomes tan en serio.

La amiga para ir a tomar un café
Es esa amiga de toda la vida, a la que conoces desde tu infancia y con la que aunque ya no tengas muchas cosas en común sueles quedar cada cierto tiempo para poneros al día de cómo os va la vida.

La amiga en pareja
Esta amiga te viene como anillo al dedo porque, además de que vosotras sois amigas, su novio se lleva muy bien con el tuyo, lo que os permite disfrutar de una de las partes más agradables de una relación, la amistad entre dos parejas. Es una amistad que te hace formar parte de un grupo pequeño, íntimo y acogedor, con el que te apetece pasar tiempo.

La amiga del alma
Es la amiga a la que podrías llamar a las 4 de la mañana, lo que no significa que vayas a despertarla porque tu novio te haya dejado, o hayas perdido tu trabajo y te esté dando un ataque de ansiedad. Ella es la amiga a la que le muestras tu lado más vulnerable, esa en la que tanto confías como para haber dejado que te vea con los ojos hinchados de tanto llorar.

La amiga del momento
Es el tipo de amiga que conoces en el tren, en el baño de una discoteca o restaurante… En principio, no es que tengáis mucho en común, pero luego llega el tema o el hobby indicado y os hacéis inseparables. No es una amistad que vaya a durar para siempre, pero al menos te da la oportunidad de reinvertarte a ti misma.

La amiga de facebook/whatsapp
Quizás es la distancia la que impide que os podáis ver tan a menudo como os gustaría, por lo que a pesar de que puede que habléis de muchas cosas solo os comunicáis a través de las redes sociales o el teléfono, la mayoría de las veces intentando buscar una fecha que a las dos os venga bien para veros.

Estos Son Los Propósitos Que No Vas A Cumplir En 2015

Llega el año nuevo y, con él, uno de nuestros hobbies favoritos: proponernos cosas que no seremos capaces de cumplir. Y no nos engañemos, somos muy poco originales a la hora de marcarnos los propósitos de año nuevo. Aquí tenéis las promesas más sonadas e incumplidas de la historia. Y sí, en 2015 también las vamos a hacer, para no perder la tradición.

No volver a enamorarte de un capullo/a
No podemos evitarlo, nos pone que nos mientan y que nos hagan sufrir luego, que nos cuenten cuentos, vivir en el mundo de Yuppi para acabar nadando en recuerdos. No mientas, en el fondo la vida dramática te mola.

Comer menos
Comer poco es inversamente proporcional al nivel de buen rollo. Está bien comer sano, light, equilibrado, ¡pero tampoco nos estresemos! Somos jóvenes y aún podemos comer lo que nos dé la gana (aunque controlad por la noche, ya no somos chavales).

No dejar las cosas para el último momento
Procrastinar es humano. No te agobies pensando todo lo que debes hacer si sabes que vas a acabar haciéndolo en el último momento: no te estreses, organízate. Siempre hay tiempo para una siesta, una peli, un quiqui.

Hacer más ejercicio
El ejercicio es bueno para la salud, nos hace liberar endorf… Vamos, que está muy bien, pero salir a hacer unas cañas de afterwork es casi mejor para tu salud, ya que el ambiente es mucho más sano que ir al gimnasio a ver tíos y tías obsesionados con las calorías y la masa corporal.

Dejar de fumar
Uno al año no hace daño, y dos tampoco. Nos vamos a morir igual, el tabaco no es bueno pero, oye… conozco muchas otras cosas que te pueden matar más lenta y dolorosamente.

Apuntarte a chino
¡Qué buen rollo, vamos a dominar el mundo! Paciencia, amigos, las cosas no van tan rápido, ni el chino se aprende en cuatro clases. Si lo que quieres es impresionar a alguien, cómprate un yate.

Salir menos de fiesta
“Es que ya estoy mayor y un día de fiesta significan dos enfermo”. ¡Cuántas veces tendremos que escuchar eso! Y aun así las ganas de salir no desaparecen. De hecho, ¿por qué deberíamos salir menos de fiesta? Como decíamos antes: no te agobies, organízate, 24 horas al día dan para mucho.

Llegar a fin de mes
Eterno problema juvenil. Hay infinitas formas de pasarlo bien y no todas implican gastar hasta el último céntimo de la Visa Oro de papá, hay planes gratis de puta madre: sal a ver las estrellas, coñ*, y flipa de verdad. Además, los jóvenes somos unos artistas a la hora de surfear en el límite de nuestra cuenta corriente.

Acabar aquel libro que quedó a medias hace meses
Si no lo has acabado ya es que realmente no te interesa, que no es ‘pa ti’, que era ‘pa otro’. Si no lo has leído ya, déjalo y no te sientas mal, empieza uno nuevo, joder, lo peor es estancarse.

Si cumples tus propósitos de “persona de bien”, gimme me five, pero si no, bienvenido al club. Mola demasiado hacerlo mal: somos jóvenes, sexis y queremos vivir la vida. Un sabio un día dijo: life’s a bitch and then you die so fuck the world and let’s get high.

¡Feliz año!

6 Cosas Que Hacen Los Emprendedores Para Ser Emocionalmente Fuertes


Son muchos los emprendedores de éxito que vemos en los medios como ejemplos a seguir en nuestra andadura por el emprendurismo, esa palabra tan usada que nos resulta tan rara debido a la traducción literal del mundo anglosajón.El punto débil de todo esto es que los casos de fracaso no son tan visibles como debieran, por lo que es difícil conocer qué es lo que necesita un emprendedor para no cagarla y conseguir que su idea dé beneficios.

Si aún no has encontrado curro, o lo tienes pero no te satisface, quizá la opción de montar tu propia empresa consiga tu autorrealización ahora que acaba de comenzar 2015, pero ten cuidado ya que no todo es tan bonito como se ve en las películas o en los libros, y tendrás que esforzarte mucho en poner a prueba tus emociones cada día:

1. Contrólate, aprende a saber cómo debes manejar cada uno de los sentimientos que empiecen a aflorar en ti
Habrá días más sencillos que otros, pero no puedes dejar que la presión se apodere de ti y te haga estallar. Recuerda que tus sentimientos serán los que te encaminen hacia tus objetivos, por lo que pon especial atención en lo que es verdaderamente importante, y no te comas la cabeza con tonterías o detalles que no te aporten nada más que negatividad. El estrés nunca es bueno.

2. Confía en ti mismo
Eres el que más sabe de lo que haces, por lo que mantén tu integridad y sigue apostando por tus sueños. Recuerda aquel spot de la tele “Porque tú lo vales” y evita ponerte o asumir límites absurdos. Eso sí, tampoco te pongas cabezón, escucha a los que te rodean, y toma nota de sus opiniones, tanto buenas como malas, y dales un par de vueltas. Esto te ayudará a tomar mejores decisiones. Carlos Barrabés montó su primera tienda perdida en medio de las montañas en Andorra, donde solo pasaba gente en determinadas fechas para esquiar. Hoy en día es una de las empresas de montañismo que más vende en todo el mundo.


3. No temas a los cambios
Ya sea de Windows 7 a Windows 8, o de conducir un coche con cambio manual a uno con cambuo automático. La flexibilidad permite abrir nuestra mente a nuevas oportunidades. Además, no todos  los cambios  los hacemos por voluntad propia, sino fíjate en las migraciones de VHS y DVD, o del vinilo al mp3. Luis Bassat es el mejor ejemplo de la creatividad de España, y uno de los mejores del mundo.


4. Lanza nuevas ideas al mercado
Quizá funcionen, quizá no, pero es necesario que el mercado vea que estás en la cima de la innovación por ofrecer a tus clientes las mejores características y más diferentes del mercado. Steve Jobs lanzó el primer iPhone en 2007, algo muy arriesgado ya que para el resto de marcas casi era impensable vender algo así. Hoy, las cifras no engañan, y este smartphone, además de ser el primero, es uno de los iconos que define a nuestra generación.


5. Empatiza, empatiza y empatiza.
Ponte en lugar de tu cliente. Juan Roig, el maganate e ideólogo de Mercadona, comercializa todos sus productos Hacendado sin gluten a un precio incomparable con otros hipermercados. Este pequeño detalle hizo la vida mucho más fácil a las familias con miembros con intolerancia a determinados alimentos, por lo que pueden realizar la compra de todos en el mismo establecimiento.


6. ¡Que no te dé miedo comunicarte!
Tan importante es el tú a tú como saber hablar a un gran público o a los medios de comunicación. Esta será la primera imagen que dés de tu empresa, y por tanto, tu tarjeta de visita. Un gran orador de quien puedes aprender mucho es Pau García Milá, que con su juventud y elocuencia siempre se mete a la gente en el bolsillo.


No te agobies, todas estas características las puedes aprender según vayas avanzando con tu empresa, pero no te olvides de ninguna de ellas, ya que son las llaves que te abrirán la tan ansiada puerta hacia el éxito.

Por Qué Deberías Darlo Todo En Cada Beso

Besas bien, ¿no? La vida es prosa, y la prosa son historias de amor, de besos. A quién no le gusta el arrugamiento bucal, ¿eh? Que levante la mano, que lo desterramos. El beso seco, el hollywoodiense, el francés, el beso de lado, de apretón o el cazador; aunque el succionador del labio inferior es de los mejores. ¿Cuál es tu preferido? Venga, si has dormido solo aceptamos también el beso “made in” abuela, el que tradicionalmente te dan en la frente. Mientras escoges, te contamos las ventajas de comerse la boca -puedes leerlo mientras le das a la lengua, claro que sí, para meterte más en el asunto-.

¿Gesto femenino?
Dicen las (malas) lenguas que el beso es solicitado mayoritariamente por la parienta, y que necesita más de este. No nos gusta demasiado esta generalización, ¿vosotros qué pensáis?

Tú eres de calidad, nene
Con los besos, aprendemos a conocer la “calidad genética” de nuestra pareja. Así, sabemos si somos compatibles o no.

¿Te la meto? Sí, pero la lengua, por favor
Según la página www.mejorconsalud.com, el beso es incluso más importante que el sexo. Ayuda a “encontrar intimidad en la otra persona, a reforzar lazos y alimentar la relación”. Yummy.

Beso y estabilización, ipso facto
Hay informaciones que apuntan a que el beso es el signo de que una relación es sana, estable y feliz. Bésate todo lo que puedas, milenial.

Culminación… el orgasmo de la lengua
Los besos suelen ser, a la vez, el primer contacto físico y la culminación de cuando alguien te pone tontorrón… ¡splash!



Recapitulando…¿por qué deberías darlo todo en cada beso? Porque quizá no haya otro igual, porque eso de menear salivas al ritmo de lengüetazos o juntar mofletes es la rehostia y porque es, junto con al abrazo, una de las muestras más cariñosas y reconfortantes que existen. Un besico te quita todas las penas y te llena de energía, te da vida, te enciende cual mechero on fire. Una razón más, por si todavía no te he convencido: con un beso, sobre todo si es robado, todas las bocas callan y, muchas veces, la economía de las palabras ayuda a que una relación sea fructífera. Bésame, bésame mucho, como si fuera esta noche la última vez y estuvieras de copazos con Prince y Tom Jones.

martes, 23 de diciembre de 2014

No Estás Sola: Descubre Por Qué A Las Mujeres Les Van Los Malotes

Siempre llega, la sequía está esperándote a la vuelta de la esquina como agua de mayo cuando alcanzas los veintitantos (en el mejor de los casos). Te lamentarás, cuestionarás tu físico, tu forma de ser, tu estilo de vida, pero la única verdad es que tú no pillas porque no quieres (o algo así).

Sí, chica, tú al igual que yo repites eso de “es imposible, no encuentro a nadie que merezca la pena”. Pero dentro de ti sabes perfectamente que sufres el mismo problema que el resto: te gusta lo difícil, la gente rara, esos seres que te ponen las cosas complicadas y jamás te devuelven la llamada. Pero, ¿por qué? Es la maldición milenial por excelencia, querer a los que no te quieren, buscar el camino más oscuro y elegir la montaña rusa como modo de vida. Somos idiotas. Pero no te preocupes, es algo compartido, no eres tú, somos todas (bueno, Tamara Falcó no).

El lado oscuro atrae, grita tu nombre vayas a donde vayas, y por eso no puedes evitar caer rendida a su asqueroso narcisismo, a su interminable lista de puntos peligrosos. Es la carretera perdida hacia ninguna parte en la que el malo de la película siempre será tu preferido. Son repelentes pero irresistibles (hasta que otro Dexter os separe).

Aquí la cuestión es reflexionar por qué somos tan estúpidos como para menospreciar a aquellas personas que se portan bien con nosotros, que intentan hacernos felices y son fáciles. Nos decantamos por la odisea de un Pete Doherty que consiga hacernos perder el control de aboslutamente todo. No lo digo yo, lo dice Gregory Louis Carter desde la Universidad de Durham. Es una cuestíón de selección, de supervivencia, donde los más fuertes son los más turbios. Nada de buenas intenciones, ni de paseos amigables, ahora lo que toca es encontrar el subidón de tu vida.

No queremos cargar con la culpa de no ser capaces de querer a alguien, buscamos la fantasía de luchar por algo casi incalcanzable porque sabemos que en el fondo no queremos enamorarnos, sino explotarnos. Somos los nuevos suicidas del amor y eso nos hace peligrosos, pero el riesgo es el arma de la victoria más reconfortante, así que supongo que eso es precisamente lo que deseamos. Se trata de ganar, de sentir, lo que sea, pero sentir. Nos aferramos a la idea de vivir una aventura llena de acción y perdemos la noción de la realidad con el objetivo de bailar encima de una cuerda. Queremos ser esas personas que logren hacer volar a esa persona y revivir todo lo que siempre has soñado en tus películas.

La realidad es que nada es como sucede en tu cabeza, y que por muchos efectos especiales que pongamos, hay algo que no se puede cambiar jamás: los sentimientos. Y ahí vuelves a entrar en juego tú otra vez, porque el verdadero reto no es conquistar a esa persona, sino seguir manteniendo vivo eso que tienes ahí dentro, esa mentira que algún día cederá para gritar: “no busco compromiso, quiero estar sola”.

Las relaciones son demasiada responsabilidad y sabes que tienes demasiada energía ahí dentro. Quizás te dé tanta pereza asumirlo que prefieras escribir guiones absurdos mientras no sepas quién eres (mientras te lamentas por todo). Lo fácil es fingir que todo es difícil.

Sigue jugando.

La Realidad Sobre Las Emociones Humanas: Existen Tres Tipos De Amor

¿Se puede querer a dos personas a la vez? ¿Por qué nos enamoramos de las personas equivocadas? ¿Qué es el amor? Si alguna vez te has planteado alguna de estas preguntas, enhorabuena, has dado con el vídeo correcto. Dale al play y disfruta.

El Destino No Existe; Si Quieres Lo Que Nunca Has Tenido, Haz Lo Que Nunca Hayas Hecho

El verdadero pecado original no fue probar del fruto prohibido, sino echarle la culpa a otro, algo que hacemos con bastante frecuencia. Tal es la obsesión de la humanidad por escurrir el bulto, que se inventó algo llamado “destino”: un chivo expiatorio al que poder responsabilizar de sus fracasos. Pero el destino no existe.

A las personas nos mueve el deseo; por eso resulta frustrante que se nos escapen nuestras ambiciones. Parece que el mundo entero nos golpea, que los hados conspiran y que acecha la mala suerte. Es entonces cuando aflora la clásica pregunta: “¿por qué a mí?”.

Como en Código Nuevo somos muy griegos, te responderemos con otra pregunta: ¿qué has hecho para conseguir lo que deseas?

Al ser humano se le da mejor buscar culpables que aceptar las causas. El culpable es el tan manido “destino”; las causas son nuestros propios actos. O, mejor dicho, nuestras omisiones.

“La suerte es de quien la busca”

Hermoso refrán, ¿verdad? Por muy fortuitas que puedan ser las circunstancias, lo que nos suceda o deje de suceder depende de lo que hagamos o dejemos de hacer. ¿Cómo encontrarás al amor de tu vida sin salir a conocer gente? ¿O cómo hallarás el trabajo de tus sueños sin echar currículums por doquier?

Una vez más, podemos aprender mucho de la filosofía oriental. ¿Conocéis el concepto de karma? La idea daría para un artículo en sí mismo pero, a grandes rasgos, implica que todo lo que hacemos en la vida tiene su repercusión en el futuro. Es una especie de ley de acción y reacción cósmica, que castiga las malas artes y recompensa las buenas acciones.

Esta doctrina ha influido notablemente en la religión y el pensamiento de India, China y Japón, y forma parte importante del carácter de sus habitantes. Estas personas creen en el destino pero no como una fuerza ajena y preconcebida, sino como el equilibrio que se alcanza con las propias acciones.

¿Cuál es la conclusión de todo esto? Pues que deberíamos quejarnos menos y actuar más. Es probable que tu vida te parezca sosa y aburrida, ¿pero no será porque tú mismo te comportas de un modo monótono? La respuesta a tu pregunta, a ese “¿por qué a mí?”, es muy sencilla: porque no has querido cambiar.

Si deseas cambiar tu suerte, sal a buscarla. Si deseas cambiar tu destino, enfréntate a él. Si deseas lo que nunca has tenido, haz lo que nunca hayas hecho.

Las Palabras No Son Nada Si No Van Acompañadas De Actos

Propósitos, promesas, juramentos, etc. Cada día, cada semana, cada mes y cada año nos hacemos decenas y decenas de estos. En ocasiones a nosotros mismos: “Voy a dejar de fumar”, “este año me apuntaré al gimnasio”, “voy a conseguir un trabajo mejor”, “voy a dejar de guardarme las cosas para mí”, “intentaré demostrar más mis sentimientos”… Otras veces, nuestras promesas implican a otras personas: “Prometo llamarte más a menudo”, “intentaré ir más a verte”, “a partir de mañana fregaré siempre mis platos”, “prometo amarte y respetarte hasta que la muerte nos separe”…  Miles de pensamientos y palabras dichas que tan pronto como salen de nuestros labios se van, para no convertirse jamás en actos.

Cambiar siempre es duro. Da pereza, cuesta tiempo y también esfuerzo. Tanto, que muchas veces nos echamos para atrás, nos arrepentimos y olvidamos todas esas cosas que dijimos que haríamos. A veces simplemente lo posponemos. “No lo hago hoy, ya si eso mañana. Total, no estoy tan mal”. Otras veces, simplemente no tenemos la fuerza de voluntad suficiente, o creemos que no la tenemos, y la mayoría de ellas, olvidamos lo que una vez prometimos, o las metas que nos propusimos.

Pero, ¿qué dice eso de nosotros? Pues que somos personas débiles, personas cuya palabra no tiene valor, cuyas palabras se las lleva el viento, como a las hojas en otoño. Los seres humanos somos especialmente buenos captando mensajes a través de los gestos, de los comportamientos, ya que estamos programados genéticamente para detectar señales de conducta y para entender rápidamente su significado. Por tanto, a la hora de hacernos una imagen de una persona, no es que sus palabras pasen desapercibidas para nosotros pero, sin embargo, si tenemos que juzgarle por algo, serán sus actos lo que le definan.

Ya lo dijo Goethe hace un par de siglos: “La conducta es un espejo en el que cada uno muestra su imagen”.

Por ello, nunca dejes para mañana lo que puedas hacer hoy. No dejes que tus sueños caigan en saco roto. Vete a todos los sitios a los que siempre hayas querido ir, deja tu trabajo y lucha por lo que siempre quisiste ser, ama a todas las personas que desees, demuestra tu cariño a las personas que te importan… Porque nunca es tarde, siempre se puede cambiar. Solo hace falta dar el primer paso. Porque hoy puede ser el principio de una nueva vida, de un nuevo tú.

Y nunca olvides que tus actos te definen como persona. Así que, ¡actúa!