domingo, 25 de enero de 2015

Hay Que Entender Que Ser El Bicho Raro Acaba Haciéndote Único En Tu Especie

Acéptalo, eres diferente: haces todas tus tareas, tomas apuntes en las clases y sabes todas las respuestas, aunque eres demasiado tímido para levantar la mano, eres un “cerebrito”. O quizá eres la hermosa rubia con el uniforme de porrista a quien nadie quiere escuchar porque seguro que no dirá nada inteligente; y es que “las rubias son tontas”. Eres el enano, la gorda, la fea, el virgen que camina apurado por los pasillos con la cabeza baja deseando no ser notado.

Seguramente las cicatrices en tu carácter son secuelas de todas las batallas contra el bullying que no has logrado ganar, pues las peores guerras detonan en tu cabeza, en donde intentas vencer todos los fantasmas que la sociedad ha infiltrado directo a tu autoestima. Al fin y al cabo, no hay enemigo más grande que la sociedad, implacable genocida de todo el que se atreva a ser diferente.

La sociedad siempre va a estar ahí con sus reglas que debes seguir, sus patrones en los que debes encajar, dispuesta a aplastar cualquier demostración de divergencia que haga temblar sus endebles bases de intolerancia. Pero como diría la famosa Pink en una de sus canciones: “levanta tu copa si estás equivocado en todas las formas correctas”, y es que nosotros, los inadaptados, siempre estaremos ahí también. Siempre seremos la excepción a la regla, los que sobresalen, los irreverentes que se rehúsan a ser como el resto, los extraordinarios que nunca podrían camuflarse entre lo común y lo cotidiano. Siempre estaremos ahí, simbolizando todo lo que los demás no pueden ser, viviendo en un mundo que el sistema no puede controlar y que hasta ahora no ha podido destruir.

Acepta quién eres, esas “imperfecciones” que los demás señalan en ti no son más que matices que te hacen resaltar en este mundo de grises. Levanta tu copa y brinda por ti, la razón por la que no encajas en ningún lado y no logras ser igual que los demás es porque eres ÚNICO.

“Este es un homenaje a los locos. A los inadaptados. A los rebeldes. A las fichas redondas en los huecos cuadrados. Puedes citarlos, discrepar de ellos, glorificarlos o vilipendiarlos. Casi lo único que no puedes hacer es ignorarlos. Porque ellos cambian las cosas”- Steve Jobs

Karma Lifestyle: La Vida Es Como Un 69, Recibes Lo Que Das

El karma dijo: cuando fuiste martillo no tuviste clemencia; ahora que eres yunque, ten paciencia. Es un hecho que lo que das en esta vida se te será devuelto y justo a eso es a lo que llamamos karma. La ley de causa y efecto, el implacable castigo autoimpuesto, esos oscuros capítulos de nuestra historia que nosotros mismos escribimos.

Sabes que te ha llegado el momento de pagar la cuenta cuando te encuentras cara a cara con el daño que en el pasado tú mismo infligiste. Ese amigo del que tanto habla tu novia, esa llamada que tu pareja no quiere atender frente a ti, esas miradas furtivas que se escurren cuando creen que nadie más los ve, esa excusa que no es del todo convincente y que conoces a la perfección porque antes eras tú quien escondía una aventura. Quizá vendrá de la mano de esa persona a la que todos llamarán “la horma de tu zapato”, habrá llegado a tu vida para darte una cucharada de tu propio chocolate, sus ojos reflejarán todo lo que tú una vez fuiste y entonces aprenderás que el que la hace riendo la paga llorando.

La duda es si te darás cuenta de que estás viviendo justo lo que mereces y aprenderás que si escupes para arriba, en la cara te puede caer. Así que cuando la vida te golpee con el mismo guante con el que golpeaste a otros, no llores preguntándote: ¿porqué a mi? Mejor hazte un favor, acepta que fue el karma y aprende de los errores.

Nunca olvides que la vida es como el 69, recibes de lo que das, así que lo mejor que puedes hacer es el bien sin mirar a quién y mejor piensa dos veces antes de actuar, porque si haces mal, tarde o temprano el karma te aplastará.

5 Actitudes Que Las Mujeres Deberían Copiar De Los Hombres

Es verdad que las mujeres solemos ser más decididas que los hombres, siempre y cuando no se trate de vivir en la soltería. Mientras los hombres la disfrutan al máximo y la defienden cual espartano si alguien intenta arrebatársela, las mujeres la llamamos “soledad” y la acompañamos con lágrimas y litros de helado de chocolate. Así que apaga esa película romántica que te hace suspirar como tonta y aprende a disfrutar tu soltería siguiendo el ejemplo de los expertos en vivir sin compromisos.

1. La soltería no es soledad, es libertad
Los hombres ven la soltería como ese gran respiro que tanto merecían, se sienten libres de las ataduras y los problemas de una relación, y se dedican a vivir todas esas aventuras que la vida en pareja prohíbe: no tener que estar pendiente del móvil cada cinco minutos ni decir que pasarán el sábado durmiendo para, de un momento a otro, cambiar de plan y terminar en la playa con sus amigos. Y es que en la soltería encontramos las vacaciones perfectas lejos de todos los males del amor.

 2. La mejor compañía es la de una mismo
Mientras las chicas perdemos el tiempo viendo películas románticas de historias que desearíamos que nos pasaran pronto y suspirando como tontas, los hombres salen a hacer deportes, van a fiestas, toman cerveza con sus amigos, dando la imagen de que la única persona que necesitan es a ellos mismos. Así que en vez de quedarte en casa suspirando por alguien que no está, sal a la calle y disfruta al máximo porque, al final, no hay mejor compañía que tú misma.

 3. Deja que todo fluya
Las mujeres que esperamos encontrar a nuestra próxima pareja en el momento en que un chico se nos acerca, solo para terminar en una lista de decepciones e intentos fallidos, deberíamos dejar de hacer el papel de desesperadas y mejor actuar como si no hubiera apuro por dejar la soltería atrás. Coquetear siempre es divertido, y puede ser que termine en una cita casual o en una nueva historia de amor; tú solo deja que pase lo que tenga que pasar, que igual tendrás cena y copas gratis.

 4. Primero tú, segundo tú y tercero tú
Se egoísta. No te pases esta etapa esperando a que alguien decida verte y fijarse en ti, o que el chico con el que sales sí quiera tener algo serio, o que los hombres de ahora dejen el miedo al compromiso y tengas más oportunidades. La soltería es para que te importes solo tú, así que no le hagas caso a los que no se fijaron en ti, a los indecisos o los cobardes, vive el aquí y el ahora y no tengas tiempo para nadie más que no seas tú.

 5. Nada de ser una solterona con gatos
Es un mal de la sociedad que los hombres solteros sean vistos como los más felices e independientes y, en cambio, las mujeres sin pareja sean consideradas solteronas que coleccionan gatos; así que no dejes que comentarios impertinentes y miradas de compasión te desanimen. Si alguien te pregunta si te quedarás para vestir santos, di que estando soltera te divertirás tanto que los santos se taparán los ojos para no ver.

Errar Es Tan Humano Como Perdonar: Olvida El Pasado De Una Vez

En la lengua inglesa, las palabras “perdonar” y “olvidar” son prácticamente idénticas (forgive y forget), lo que tiene bastante sentido, ¿no os parece? Al perdonar, olvidamos la ofensa y, con ella, el dolor y la vergüenza. No se trata de barrer el pasado bajo la alfombra, sino de impedir que los recuerdos te encadenen.

Como escribió una vez Jorge Manrique, “cualquiera tiempo pasado fue mejor”. Los seres humanos tendemos a idealizar el pasado, como si se tratase de una época dorada de esplendor y gloria. Cuando la realidad del presente nos golpea o la incertidumbre del futuro nos atormenta, el pasado se convierte en nuestro refugio.

Por desgracia, el consuelo del pasado es solo una ilusión. Lo que ha sucedido no volverá a ocurrir; y lo que está roto, nunca volverá a ser igual, por más que intentemos repararlo. Algunos no lo aceptan nunca y se olvidan de vivir. Otros, por el contrario, deciden huir.

Hace poco, hablábamos de la influencia de Disney en la generación milenial. Soy admirador de Walt hasta la médula y, a propósito de este asunto, hay una escena del Rey León que, sencillamente, me impactó:

Como le enseña el bueno de Rafiki a Simba, el pasado no se puede cambiar, pero se debe aprender de él.

¿Conocéis aquello de que el ser humano tropieza dos veces con la misma piedra? Resulta curioso lo rápido que olvidamos los errores y la facilidad con la que recordamos el dolor. A esto último es a lo que nos referimos cuando hablamos de olvidar el pasado: a perdonarnos nuestros errores y seguir adelante.

Nunca recuperarás esa amistad perdida. O ese amor roto. La oportunidad que tenías de encontrar el trabajo de tus sueños se esfumó, igual que la ocasión de estudiar lo que de verdad te gustaba. Lo hecho, hecho está, pero habrá otras amistades. Encontrarás otro amor. Tendrás una nueva oportunidad y la ocasión perfecta saldrá a tu encuentro otra vez. El caso es que todo esto pasará desapercibido hasta que abandones el pasado, hasta que perdones las deudas y te olvides de tus fantasmas.

Solo entonces podrás dejar el pasado atrás. Los recuerdos siempre estarán ahí, buenos y malos; pero está bien que sea así porque somos nuestro pasado. Las cicatrices, los fracasos y las derrotas forman parte de nosotros: crecemos y aprendemos gracias a ellos.

Consejo milenial: piensa en el pasado como un maestro y no un escondite.

lunes, 19 de enero de 2015

La Pregunta Del Amor: ¿Qué Somos?

Eres joven, no te gusta planear las cosas, prefieres levantarte, salir a la calle y ver qué sucede.  Todavía no estás preparado para convertir tu vida en una rutina, no solo eso, sino que no te da la gana. Tienes sueños, ambiciones, quieres volar todo lo que puedas antes de comprometerte con nada, y más cuando se trata del amor.

La vida te lleva por caminos raros, quieres experimentar, probarlo todo y sentir que eres absolutamente libre, pero nadie dijo que fuera un camino de rosas. A pesar de que por naturaleza somos egoístas y que pensamos solo en nosotros mismos, no debemos olvidar que cuando se trata de relaciones no solo juegan nuestros sentimientos, sino también los de la otra persona.

En la búsqueda del amor te vas a meter en un sinfín de líos. Lo necesitas, y en la sociedad en la que vivimos, en la que la libertad sexual está a la orden del día, vas a tener de todo, rollos de una noche, follamig@s, rolletes, relaciones…

Se romperán los condones, lo harás a pelo y tendrás que comprar la pastilla del día después, incluso algún predictor si  la cosa se te va de las manos. Pero eso no es nada comparado con el mayor problema de todos, definir la relación.

Empiezas a tener citas con la misma persona, salís a cenar, a tomar unas copas, acabáis en la cama todas las veces, y sí, lo pasáis bien, pero llegará el día en que estaréis haciendo “el piti de después” y uno de los dos preguntará: ¿qué somos?

Todos tenemos miedo a responder, nos sudan las manos, nos tiembla la lengua y vemos toda nuestra vida pasar en cuestión de segundos. Pero no desesperes, piénsate bien lo que vas a decir, porque puedes tomar las decisiones equivocadas. Por lo tanto, la clave ante la pregunta del millón es tirarse a la piscina, dejar las cosas claras y ser sincero con uno mismo y con la otra persona.  Como dijo el Dalai Lama: “hay que tener en cuenta que el gran amor y los grandes logros requieren grandes riesgos”.

Cómo Las Relaciones Han Ido Perdiendo Valor Para Nuestra Generación

Somos conscientes de que la etapa del Romanticismo, cuando la gente aún moría por amor, y de tuberculosis, ya pasó. Sin embargo, cómo hemos podido pasar en un periodo de tiempo tan relativamente corto de un extremo a otro. Pasar de los poemas de Gustavo Adolfo Bécquer, quien podía llegar a suspirar y morir por el amor de una doncella a la que ni siquiera conocía, a las rimas de Dady Yankee y su a “ella le gusta la gasolina, dale dale gasolina”. No se me ocurre un paralelismo mejor para resumir la evolución de las relaciones amorosas hasta el momento actual.

Si bien es cierto que no está bien generalizar, creo que para todos es bastante perceptible la considerable pérdida de valor que han ido sufriendo las relaciones para nuestra generación, quizás por la influencia de la tecnología, la globalización, la libertad, la liberación o el libertinaje. Ya no es solo la banalización del sexo y la conversión de las mujeres, y a veces también de los hombres, en meros objetos sexuales, sino que la inmensa posibilidad de conocer gente que nos ofrecen las grandes ciudades hace que a las personas les cueste cada vez más aceptar comprometerse.

Puede que la culpa no sea nuestra, se supone que aprendemos de lo que vemos, y cada vez las separaciones y los divorcios son más frecuentes. Las generaciones que nos preceden cada vez le dan menos valor al compromiso, a lo que supone hacer una promesa de por vida. O quizás no son conscientes de lo que realmente conlleva una decisión que va a cambiar tu vida para siempre, aunque hoy por hoy nada sea para siempre.

Sin embargo, volviendo al tema de la banalización del amor, esta infravaloración que han sufrido las relaciones por parte de la generación milenial puede observarse en pequeños signos de la vida cotidiana, en los detalles ínfimos como en la evolución en la forma de decir un simple “te quiero”. Porque quién no ha imaginado en un ataque de romanticismo absoluto la forma en la que su pareja le diría que le amaba por primera vez. Mirándoos a los ojos bajo la luz de la luna, o tras un viaje especial. Pero lo más probable hoy en día es que la primera vez que tu novio te diga “te quiero” sea a través de whatsapp mandándote el emoticono del corazón, ese que ahora late, y que lo acompañe de un simple tk o tqm.

Y seguramente te hará ilusión, no te importará que te lo diga por sms, porque todos pertenecemos a esta generación que está experimentando esta pérdida de romanticismo, de infravaloración del compromiso y de banalización del amor. Porque los “te quieros” se mandan por whatsapp a diario como si fueran palabras gratuitas y vacías de contenido. Porque regalamos “te quieros” a diestro y siniestro a gente que acabamos de conocer. Porque total, ¿qué daño puede hacer escribir dos letras, una “t” y una “k”?

Tan solo que ya no valoremos lo que significa la palabra relación ni el compromiso que conlleva. Si Bécquer levantara cabeza…

¿Yo Me Merezco Esto? La Pregunta Del Millón En Los Conflictos De Pareja

Todas las relaciones de pareja pasan por altibajos: ninguna se salva. De hecho, las discusiones pueden empezar incluso antes de ser pareja, en esa etapa donde solo se están conociendo y el intercambio de ideas empieza a aparecer. A partir de eso te das cuenta de que no todos somos iguales, que necesitamos aprender a aceptar nuevas ideas y a presentar las nuestras con el respeto que cada quien se merece.

Una de las discusiones más comunes en el mundo de las relaciones es la que trata sobre el “valor” de las personas. Cuando una relación se encuentra con graves problemas de comunicación, con especulaciones de ambos lados y con situaciones que imaginamos, llegamos al punto: “¿yo me merezco esto?” ¡Joder!, ni siquiera ha pasado nada y ya te estás comiendo la cabeza. Tal vez se hayan asomado oportunidades para que el gran escenario que creaste se desarrolle y, sin embargo, este no ha sucedido. No adelantes hechos por inseguridades.

Algo que debes entender desde el primer momento en el que decides enfrascarte en una relación de pareja es que todos somos diferentes; debes recordar que las personas suelen valorar cosas que quizá tú no valoras, como por ejemplo: una sonrisa, una mirada, un beso, un abrazo o un simple “buenos días”. Tal vez para ti el amor sea un camino de rosas, salidas a cenar o pasar tiempo indefinido contigo; sin embargo, esto no siempre es posible. Valorar los pequeños detalles que obtenemos diariamente es la clave para una relación sana, para una relación fructífera.

Argumentos como: “es que tú no me valoras”, sobresalen en discusiones cada 5 segundos, pero, ¿te has fijado en si los detalles que te dan no son esos que valoras? Quizá todos los detalles estén allí y solo quieres ignorarlos porque para ti “no valen nada”. En el momento en el que decides pedir valor para ti mismo, debes valorar a tu pareja también. ¿Estás dándole el valor que se merece? Aquí ya no valen valores sexistas, todo eso se acabó cuando ambos decidieron ser uno, dos personas diferentes que disfrutan de la compañía, de la vida y de los sueños que poco a poco van alcanzando.

Al final del día, el valor que tanto exiges deberías darlo tú también. Pide valor valorando, esa es la clave.

6 Tópicos Para Romper Una Relación Intentando No Hacer Daño

Terminar con una relación siempre es un episodio vital y complicado cuyas consecuencias pueden ser más o menos traumáticas pero, como ya te hemos explicado alguna vez en Código Nuevo, nunca han matado a nadie.

De acuerdo, el mal de amores es un proceso doloroso por el que todos pasaremos alguna vez, y cuando te dejan hay que afrontarlo con serenidad, comprensión y tratando de no perder la dignidad por el camino.

Y aunque que te dejen es una putada, dejar tampoco es fácil. Para llevar a cabo tan delicada operación, tratando de dejar las menores cicatrices posibles y sin destrozar demasiado el corazón de la otra persona -si es que merece tal trato-, el ser humano ha inventado una larga retahíla de excusas, algunas de las cuales son ya auténticos clásicos. Son lugares comunes, tópicos universales que todos reconocemos y que no morirán nunca.

“Esta relación me absorbe demasiado”
Vayamos por partes: ¿De qué estamos hablando, de una relación sentimental o de una aspiradora? ¿Desde cuándo las relaciones absorben? Además, precisamente muchas parejas funcionan mejor gracias a la habilidad de “absorber” determinadas partes del cuerpo del otro, por parte de uno o ambos de sus componentes. Vale, el significado del verbo absorber en este caso es otro…

“Ya no me haces caso”
Este argumento es el opuesto al anterior, algo así como su viceversa. Lo más difícil en la pareja, al juzgar por estas dos últimas excusas, es encontrar ese punto medio entre el exceso de atención (llamado “absorción”) y la falta de esta.

“Te quiero, pero como un amigo o un hermano”
Esta es la auténtica bomba atómica de las excusas. Sus consecuencias son realmente devastadoras, y con efecto retroactivo. ¿Esa persona por la que tú te bebías los vientos te vio siempre como un simple amigo, un camarada, un colega? En ese caso, no se le puede negar que interpretó muy bien el papel de pareja enamorada y feliz.

Por otra parte, ¿puede haber algo más retorcido que querer a tu pareja como a un hermano o hermana? Quizás alguien aquí necesite un buen psiquiatra, ¿no?

“No quiero hacerte daño”
He aquí el salvador. Para rebatir esta excusa, podríamos entrar en una discusión filosófica en toda regla, a nivel del mismísimo Platón. No quieres hacerme daño, pero me dejas -si no quieres hacerme daño, y yo quiero seguir contigo, ¿por qué me dejas, si sabes que eso me hará daño?- Vaya, que esta excusa suena muy bien poéticamente hablando, pero a efectos prácticos es una tontería como un templo y no tiene ningún sentido.

“Necesito echarte de menos un tiempo para saber si todavía te quiero”
Si te dicen esto, da por hecho que la cosa está totalmente jodida. Ese “echarte de menos” es sinónimo de querer perderte de vista, y lo más probable es que sea indefinidamente. Además, en ese tiempo en que tu pareja pretende echarte de menos, seguro que conocerá a alguien, y a ese o a esa no le querrá echar para nada de menos.

“No nos parecemos en nada”
Ahora va a resultar que para que una pareja funcione sus componentes deben ser genéticamente idénticos: tener los mismos gustos y aficiones, las mismas ideas y hasta el mismo color de ojos. Precisamente, en la variedad está el gusto, y la diferencia entre dos personas no hace sino más interesante la relación. Vale que a veces hay diferencias que son insalvables, pero esas parejas que se comportan prácticamente de forma sincronizada pueden resultar bastante insoportables.

jueves, 15 de enero de 2015

Convierte tu smartphone en un proyector con una caja de zapatos

Los proyectores digitales son geniales, aunque muy costosos. Siguiendo estos pasos, podrás hacer uno artesanal con tu smartphone. El costo será mínimo o nulo, ya que sólo necesitarás unos pocos elementos que probablemente ya tengas en tu casa.
Materiales:
Una caja de zapatos
Un clip para sujetar papel
Una lupa
Un cúter
Cinta aisladora negra
Pintura o papel negro

1. Si la parte de adentro de tu caja es de un color brillante, será aconsejable que la pintes de negro antes de comenzar. Así, obtendrás una mejor calidad de imagen.




2. Cuando tu caja esté lista, traza el contorno de tu lupa sobre uno de sus lados cortos.

3. Corta la parte de adentro del círculo que delineaste en el paso anterior. Intenta ser lo más preciso que puedas, ya que no querrás que se filtre luz alrededor de la lente.




4. En la parte de atrás de la caja, haz un pequeño orificio para pasar el cable de alimentación de tu celular. Necesitarás sellarlo con un poco de cinta cuando lo uses.

5.  Alinea tu lupa con el agujero y coloca cinta alrededor de todo el borde. Asegúrate de que quede bien fijada y de que no haya agujeros por donde pueda filtrarse la luz. Si tu lupa tiene un mango, será mejor que lo remuevas antes de pegarla a la caja.
5. Con el clip para sujetar papel, arma un soporte para tu celular.
Primero, toma el clip y aplánalo.Luego, siguiendo la plantilla que se muestra a continuación, marca los lugares donde deberás hacer los dobleces. Comienza por el centro y sigue hacia cada uno de los lados para hacer las patas.

En el siguiente video, encontrarás un tutorial. Para activar los subtítulos, haz clic en configuración (el engranaje que se encuentra en la esquina derecha del video).


6. Cuando la luz pasa a través de una lente, la imagen se ve dada vuelta.



Si tienes un iPhone:

Ve a Ajustes > General > Accesibilidad, y activa AssistiveTouch. Al hacer esto, verás el botón de menú AssistiveTouch. Puedes arrastrarlo hasta cualquier borde de la pantalla. Pulsa para abrir o, si usas un accesorio, haz clic en el botón secundario. Luego selecciona Dispositivo > Rotar pantalla.

Si eres usuario de Android:

Puedes descargar alguna aplicación que te permita rotar la pantalla, como Ultimate Rotation Control.
7. Coloca tu teléfono dentro de la caja, cerca de la parte de atrás. Muévelo hacia adelante y hacia atrás hasta encontrar el foco correcto.
8. Para una mejor visualización, sube el brillo de tu celular al máximo.

5 curiosidades sobre las flatulencias

1. Sólo el 1% de nuestros pedos huelen mal

El 99% de nuestros gases están compuestos de dióxido de carbono, hidrógeno, oxígeno y metano. De hecho, curiosamente, la composición exacta de nuestros pedos es completamente personal y única en cada uno de nosotros, ya que, como una huella dactilar, la forma de nuestro intestino es distinta en cada individuo. De todas nuestras flatulencias sólo un 1% huele mal. ¿Qué es lo que provoca el mal olor de los pedos? Los gases sulfúricos como sulfuro, metanotiol y el sulfuro de dimetilo son los responsables de los diferentes tipos de “aroma” (¡terrible!) de las flatulencias.
Lo que está intrínsecamente relacionado con el mal olor de nuestros gases es la dieta. La col y los carbohidratos complejos, como la fibra, el azúcar y el almidón provocan flatulencias.

2. Las bacterias intestinales son quienes provocan tus gases
Gran parte de las bacterias de tu cuerpo viven en tu aparato digestivo. Los gases son el producto -el residuo- que generan las bacterias de tu colon cuando se encargan de procesar los carbohidratos. Así que, ya sabes, “no fui yo, fueron mis bacterias intestinales”.

3. La media diaria de flatulencias por persona es… ¡14!

No somos siempre conscientes de cuando soltamos una flatulencia. A lo largo del día podemos sentir que nos ocurre, pero ¿sabes si lo hace mientras duermes?
Soltamos más gases de lo que creemos y de hecho la media se encuentra en 14 veces diarias. ¡Sorprendente! ¿Verdad? Lo normal es tener flatulencias entre 13 y 21 al día.

4. Mascar chicle, fumar y hablar provocan gases

Como hemos visto, los pedos están compuestos por unos gases concretos, pero también pueden ser provocados por un exceso de aire en el colon, en cuyo caso además de los gases mencionados encontraremos nitrógeno.

Pero, ¿cómo llega,os a tener un exceso de aire en el colon? Sencillo: cuando tragamos. Tragar, hablar o masticar hace que acumulemos más aire y luego este o salga por arriba en forma de eructo o por abajo.
Aquí hay burbujas y esto no es un jakuzzi
¿Cómo evitarlo? Masticando lentamente y evitando hablar mientras comemos.

En el caso de los fumadores, se cree que cuando fuman tragar más aire y que por eso tienden a tener más gases, aunque esto es más una teoría que un hecho científicamente probado.

5. Los cambios hormonales también hacen que tengamos más gases

Los hormonas tienen mucho que ver con los gases. Durante la menstruación algunas mujeres notan que tienen más gases que cuando no están dentro de este ciclo.
¿Por qué? Al parecer el revestimiento interior del intestino delgado y del estómago  contiene receptores de estrógenos. Al aumentar la cantidad de esta hormona durante el ciclo menstrual, se produce un caos en nuestro aparato digestivo. Todo se ralentiza y se generan muchos más gases en el intestino, estreñimiento y flatulencias. ¡Por si no tuviéramos bastante!