miércoles, 4 de febrero de 2015

parecidos razonables.

Hoy he decidido retomar una de mis secciones preferidas. Ya hacía tiempo que no escribía parecidos extraños entre hombres, mujeres y diferentes objetos o lugares (para extraña este explicación). Y, siguiendo mi progresiva escalada de dificultad en esta ocasión les toca el turno a los parecidos entre los hombres y la Coca-Cola. Sí. Pensaréis que es totalmente absurdo. Y no os llevaré la contraria por que no tendría razón. Pero como me gusta caminar por el filo del alambre no hay nada mejor para estimular mi mente enferma que estrujarla un cuarto de vuelta. Y aquí está el resultado. Todo está basado en estereotipos y tópicos comúnmente conocidos. No refleja mi propia opinión (en serio). Por que de vez en cuando no está de más reavivar el fuego de la guerra de sexos. Aquí tengo la cerilla.
El sexo con un hombre es como la coca-cola: no tarda en perder gas.
Son muy pegajosos.
Su mejor amiga es la botella.
No te dejarán dormir.
Un hombre es como un combinado de coca-cola: parece dulce pero acabará emborrachándote.
Te tientan con regalos.
Las calorías de una coca-cola light son como la inteligencia de un hombre: casi cero.
Están llenos de gases.
La coca-cola es como el semen de un hombre: la chispa de la vida.
Una botella de coca-cola es como el pene de un hombre: si está sucia lo mejor es la pajita.
Hasta aquí. Ojalá os hayáis divertido la mitad que yo haciéndolo. Y que os hayáis reído (como mínimo una sonrisa). Dentro de poco la comparación con las mujeres.
Un saludo!

le comprado una tablet a mi suegra para que hable con sus amigas.

-La suegra que estaba sorda, llega a la casa del yerno, quien sabia muy bien de su sordera y le gustaba jugarle bromas pesadas. El la recibió amablemente, abrió la puerta y con una sonrisa la saluda diciendole: ADELANTE PINCHE VIEJA CULERA HIJA DE TODA SU RE PUTA MADRE,.. ¿DE DONDE VIENE LA PUTA VIEJA APESTOSA, PEDORRA Y FODONGA CON CARA DE CUL?.. y la suegra le responde: ¡De comprarme un aparato contra la sordera HIJO DE TU RE PUTISIMA MADRE!

domingo, 1 de febrero de 2015

35 Cosas Mejores Que Tener Pareja En Tus 20’s

Cuando llega el invierno, a muchos solteros les entran ganas de buscarse pareja. Tal vez sea porque a su alrededor todo el mundo parece que en vez de tener novio está casado, o directamente lo está. O porque quizás, cuando llega el frío, no apetece tanto salir, sino más bien hibernar, pedir que te traigan comida a casa y ver la tele en el sofá tapados con una manta hasta las cejas. Y claro, si esto es en compañía, mejor, que además el calor humano es el que más calienta, y así se ahorra en calefacción.

Pero frente a toda esa gente obsesionada con conseguir un novio/a, hay otro grupo que solo quiere que le dejen en paz viviendo su era gloriosa de soltería. Porque, ¿qué hay mejor que el confort de compartir tu tiempo y tu vida con otra persona?

1. Quedarte en la cama todo el domingo.
2. No tener que arreglar tu cuarto todos los días, porque no vas a recibir visitas.

3. Ponerte mascarillas faciales de colores cantosos sin que nadie te vea y se ría de ti.

4. No tener que compartir tu cama con nadie.

5. No tener que cambiar las sábanas cada día.

6. Poder dormir con tapones, tu aparato dental y antifaz sin que nadie te ralle.

7. Dormir en silencio sin tener que escuchar los ronquidos de nadie.

8. No tener que depilarte cada dos por tres.

9. Hacer la colada única y exclusivamente cuando no te quede nada limpio que ponerte.

10. Que no te importe olvidarte el móvil en casa o quedarte sin batería.

11. Salir de fiesta con tus amigas/os y no tener que llamar o contestar whatsapps cada hora.

12. Pasar tus días de resaca tranquilamente yendo de la cama al baño sin que nadie te juzgue.

13. No tener que salir de casa en todo el fin de semana.

14. No tener que preocuparte por si una mañana se te ha olvidado tomarte los anticonceptivos.

15. Ni tampoco si se te retrasa el periodo.

16. No tener que preocuparte por cómo te ves desnudo/a.
17. No tener que llevar la ropa interior conjuntada.

18. O llevar sujetadores deportivos o tops debajo de los jerseys anchos, porque son mucho más cómodos y nadie te los va a ver.

19. Saltarte el gimnasio las mañanas frías y lluviosas.

20. Más dinero a final de mes.

21. Por tanto, más dinero para comprar zapatos.

22. Comprar online.

23. No tener que compartir la pizza, ni el postre, ni tu comida en general.
24. Pasar de arreglarte.

25. No tener broncas por malos entendidos.

26. Pasar de todos los tíos que te tiran la caña.

27. Que te digan lo que has adelgazado.

28. Poder cambiarte el pelo sin preocuparte si a tu novia/o le gustará.

29. No tener que ir a comer a casa de tu suegra.

30. Los viajes con tus amigos/as.

31. Llorar viendo Anatomía de Grey.

32. Poder ver Anatomía de Grey.

33. Salir y enrollarte con quien te dé la gana.

34. No salir.

35. Ser feliz con la única compañía de tu propia persona.

10 Señales Que Muestran Que Eres La Ama En La Cama

Muchas mujeres, cuando follamos, se preguntan si lo están haciendo bien, o lo que es peor, nos lo preguntan a nosotros y nos cortan el rollo, así, gratuitamente. Así que, si lo que queréis es poder decir eso de “follo que te cagas, y lo sabes”, tenéis que estar atentas a las siguientes señales:

Si no quiere ponerse encima…
Cuando estás dándolo todo como si estuvieras en un toro mecánico, si él no quiere cambiarse, no es que él sea un puto vago (que también), es que lo estás haciendo de puta madre.

Parece como si se hubiera electrocutado
Se queda dormido inmediatamente después
Lo has matado. Eres una viciosa y perversa máquina del sexo.

Se convierte en tu esclavo sumiso
Si el chico en cuestión obedece a todos tus deseos, dedícate al BDSM, que eres buena.

Él explota y no lo puedes controlar
Quiere repetir enseguida
 Si le has puesto las pilas al conejito de duracel, ya sabes lo que toca: “No pares sigue, sigue…”.

 Quiere que te quedes a dormir
 Si quiere que durmáis juntos, es que eres buena; si hace contigo la cucharita, es que eres la diosa de la lujuria y el sexo.
Cuando el lobo se convierte en un corderito
Si ese chico que era un chulo de mierda después de ‘x’ asaltos se ha convertido en la versión más asquerosa del oso amoroso, en la cama lo haces bien no, lo siguiente.

Te vuelve a llamar
 Si un hombre se lo ha pasado bien, siempre volverá a llamar. Esto es como los restaurantes, siempre vuelves donde te han dado bien de comer.

Te dice “te quiero”
Si es la primera vez que folláis y ya te dice te quiero, llama a las compañías porno, que eres la nueva Lucía Lapiedra.

Por Qué Las Mujeres Mienten Mejor Que Los Hombres Cuando Ponen Los Cuernos

En la vida hay que ser un buen guionista para que no te pillen haciendo lo prohibido. Si no sabes dirigir tu propia película lo mejor será que no hagas ningún tipo de comentario sobre el final. Así que, si estás ahí escuchando, hombre entre los hombres, aprende a crear una buena ficción.

Esto va de cuernos, de infidelidades, de mentiras, de esas cosas que no se deben hacer (y si se hacen, que sea bien). Pues desde hace años numerosos estudios de esos que hacen las universidades malas y olvidadas han dejado bien claro que las mujeres mienten mejor que los hombres cuando ponen los cuernos a sus parejas. Bueno, que mienten mejor (que no más).

Que estos estudios se hagan a base de patéticos razonamientos no quiere decir que no tengan sus buenas intenciones. Lo cierto es que las mujeres y los hombres tienen dos enfoques bastante diferentes a la hora de afrontar situaciones. Algo que no es ni mejor ni peor, salvo si te pillan follando con tu amante.

Hay varias razones que hacen que ellas vivan una doble vida sin que nadie se entere:

1. Mente fría
Las mujeres siempre han sabido manejar mejor sus emociones. Nadie duda de su intensidad emocional, pero es precisamente esa gestión habitual de sus propios sentimientos la que les permite organizar mejor sus reacciones y gestionar todo tipo de situaciones (por muy macabras que sean). El drama sirve para algo (y no como en Sexo en Nueva York).

2. El monólogo interior
Ellas saben cómo dominar cualquier tipo de problema gracias a esta maravillosa técnica reflexiva. Si algo va mal, ellas se calman; si algo no tiene sentido, ellas se excusan. Es como si fuesen alternando personalidades en su interior. Vamos, que ellas se lo dicen todo a sí mismas.

3. Selección natural
Saben lo que quieren, lo que les gusta, y para tu desgracia (hombre) también saben lo que tú deseas. A una mujer no le resultará difícil escribir tu película, si un día te levantas y no entiendes nada hay una buena explicación para ello: ha modificado tu guion sin que te hayas enterado lo más mínimo. Sabemos convencer, y tú te engañas muy bien (Ver ‘500 Días Juntos’).

4. Tonterías las justas
Vale que te engañen, que te pongan los cuernos, pero ante todo y después de aprenderse y creerse su película, las mujeres no dejarán ni un cabo suelto. Nada de tonterías, de absurdeces, de mensajes a las mil de la noche, de olores extraños… Antes de poner los cuernos, las mujeres se tragan CSI Las Vegas.

5. Be water, my friend
Siempre se ha dicho que las mujeres somos puro sentimiento, pero nadie imaginaría que tras varios siglos al acecho, ahora fuésemos capaces de liderar el karma de la pareja. Si hay alguien que puede dominar las situaciones son ellas. Son la madre yoga, el instinto básico reprimido, y tu peor pesadilla. Bruce Willis, antes, caerás tú.

6. Una buena defensa
Será porque no nos queda otra, o porque la vida nos ha hecho jugar un papel más fuerte del que se pensaban. El caso es que las mujeres suelen tener la estrategia perfecta y cuando peligra algo jamás pierden la calma. Si follan a tus espaldas no se lo dirán ni a su alter ego. El silencio, el monólogo interior y la mente fría consiguen que no abra la boca a la primera de cambio (al menos, no en tu cama).

5 Motivos Por Los Que A Veces Las Mujeres Confundimos Sexo Con Amor

En cuestiones de sentimientos es fácil hacerse líos. Un gesto, una mirada o unas palabras mal interpretadas y ya está la película montada… el polvo se ha convertido en el amor de tu vida. Y las cinco razones principales por las que esto sucede son las siguientes:

1. Nosotras también razonamos con la entrepierna
Sí, también nosotras, solo que nuestra entrepierna tiene deseos algo más complejos que los de los hombres. Nos atrae por ejemplo el mechón de pelo que le cae por la frente y que se retira con tanta indiferencia, lo alto que es y lo bien que le queda la chupa de cuero, o que baile salsa como si no hubiera un mañana.

 2. Usamos eufemismos
Básicamente, nuestra entrepierna lanza impulsos sexuales que nuestro cerebro interpreta como le da la gana. Nos referimos a estos con eufemismos como “Conexión”, “Química”, o la más común, “Tiene algo…”, infinitamente más peligrosa que reconocer que “Le haría un hijo de madera”.

 3. Aprendemos la lección, pero repetimos
Despistamos al sentido común con excusas y nos dejamos arrastrar irremediablemente hacia el próximo error. ¡Otra vez! Una amiga mía solía decirme que el hombre era el único ser que tropezaba dos veces con la misma piedra, pero es que había algunas piedras que estaban muy buenas.

 4. El mundo real no es una película
A veces nos creamos absurdas expectativas cuando vemos a un maromo buenorro. Lo observamos y nos parece que todo va a cámara lenta, y en nuestra cabeza suena alguna canción apropiada que acompaña el momento, que aclara que le estamos mirando con interés y que no somos una bizca que se ha quedado en Babia. Pero parece ser que nuestra percepción de la realidad se encuentra distorsionada por esos impulsos sexuales.

 5. El poder de las endorfinas nos nubla
Las endorfinas son una droga, niñas, por lo que no os dejéis cautivar por sus efectos alucinógenos, que luego el guapo abre la boca y sube el pan. Recordad que no necesitamos excusas para divertirnos con el cuerpo, así que por favor, enamorémonos solo del alma.

domingo, 25 de enero de 2015

Hay Que Entender Que Ser El Bicho Raro Acaba Haciéndote Único En Tu Especie

Acéptalo, eres diferente: haces todas tus tareas, tomas apuntes en las clases y sabes todas las respuestas, aunque eres demasiado tímido para levantar la mano, eres un “cerebrito”. O quizá eres la hermosa rubia con el uniforme de porrista a quien nadie quiere escuchar porque seguro que no dirá nada inteligente; y es que “las rubias son tontas”. Eres el enano, la gorda, la fea, el virgen que camina apurado por los pasillos con la cabeza baja deseando no ser notado.

Seguramente las cicatrices en tu carácter son secuelas de todas las batallas contra el bullying que no has logrado ganar, pues las peores guerras detonan en tu cabeza, en donde intentas vencer todos los fantasmas que la sociedad ha infiltrado directo a tu autoestima. Al fin y al cabo, no hay enemigo más grande que la sociedad, implacable genocida de todo el que se atreva a ser diferente.

La sociedad siempre va a estar ahí con sus reglas que debes seguir, sus patrones en los que debes encajar, dispuesta a aplastar cualquier demostración de divergencia que haga temblar sus endebles bases de intolerancia. Pero como diría la famosa Pink en una de sus canciones: “levanta tu copa si estás equivocado en todas las formas correctas”, y es que nosotros, los inadaptados, siempre estaremos ahí también. Siempre seremos la excepción a la regla, los que sobresalen, los irreverentes que se rehúsan a ser como el resto, los extraordinarios que nunca podrían camuflarse entre lo común y lo cotidiano. Siempre estaremos ahí, simbolizando todo lo que los demás no pueden ser, viviendo en un mundo que el sistema no puede controlar y que hasta ahora no ha podido destruir.

Acepta quién eres, esas “imperfecciones” que los demás señalan en ti no son más que matices que te hacen resaltar en este mundo de grises. Levanta tu copa y brinda por ti, la razón por la que no encajas en ningún lado y no logras ser igual que los demás es porque eres ÚNICO.

“Este es un homenaje a los locos. A los inadaptados. A los rebeldes. A las fichas redondas en los huecos cuadrados. Puedes citarlos, discrepar de ellos, glorificarlos o vilipendiarlos. Casi lo único que no puedes hacer es ignorarlos. Porque ellos cambian las cosas”- Steve Jobs

Karma Lifestyle: La Vida Es Como Un 69, Recibes Lo Que Das

El karma dijo: cuando fuiste martillo no tuviste clemencia; ahora que eres yunque, ten paciencia. Es un hecho que lo que das en esta vida se te será devuelto y justo a eso es a lo que llamamos karma. La ley de causa y efecto, el implacable castigo autoimpuesto, esos oscuros capítulos de nuestra historia que nosotros mismos escribimos.

Sabes que te ha llegado el momento de pagar la cuenta cuando te encuentras cara a cara con el daño que en el pasado tú mismo infligiste. Ese amigo del que tanto habla tu novia, esa llamada que tu pareja no quiere atender frente a ti, esas miradas furtivas que se escurren cuando creen que nadie más los ve, esa excusa que no es del todo convincente y que conoces a la perfección porque antes eras tú quien escondía una aventura. Quizá vendrá de la mano de esa persona a la que todos llamarán “la horma de tu zapato”, habrá llegado a tu vida para darte una cucharada de tu propio chocolate, sus ojos reflejarán todo lo que tú una vez fuiste y entonces aprenderás que el que la hace riendo la paga llorando.

La duda es si te darás cuenta de que estás viviendo justo lo que mereces y aprenderás que si escupes para arriba, en la cara te puede caer. Así que cuando la vida te golpee con el mismo guante con el que golpeaste a otros, no llores preguntándote: ¿porqué a mi? Mejor hazte un favor, acepta que fue el karma y aprende de los errores.

Nunca olvides que la vida es como el 69, recibes de lo que das, así que lo mejor que puedes hacer es el bien sin mirar a quién y mejor piensa dos veces antes de actuar, porque si haces mal, tarde o temprano el karma te aplastará.

5 Actitudes Que Las Mujeres Deberían Copiar De Los Hombres

Es verdad que las mujeres solemos ser más decididas que los hombres, siempre y cuando no se trate de vivir en la soltería. Mientras los hombres la disfrutan al máximo y la defienden cual espartano si alguien intenta arrebatársela, las mujeres la llamamos “soledad” y la acompañamos con lágrimas y litros de helado de chocolate. Así que apaga esa película romántica que te hace suspirar como tonta y aprende a disfrutar tu soltería siguiendo el ejemplo de los expertos en vivir sin compromisos.

1. La soltería no es soledad, es libertad
Los hombres ven la soltería como ese gran respiro que tanto merecían, se sienten libres de las ataduras y los problemas de una relación, y se dedican a vivir todas esas aventuras que la vida en pareja prohíbe: no tener que estar pendiente del móvil cada cinco minutos ni decir que pasarán el sábado durmiendo para, de un momento a otro, cambiar de plan y terminar en la playa con sus amigos. Y es que en la soltería encontramos las vacaciones perfectas lejos de todos los males del amor.

 2. La mejor compañía es la de una mismo
Mientras las chicas perdemos el tiempo viendo películas románticas de historias que desearíamos que nos pasaran pronto y suspirando como tontas, los hombres salen a hacer deportes, van a fiestas, toman cerveza con sus amigos, dando la imagen de que la única persona que necesitan es a ellos mismos. Así que en vez de quedarte en casa suspirando por alguien que no está, sal a la calle y disfruta al máximo porque, al final, no hay mejor compañía que tú misma.

 3. Deja que todo fluya
Las mujeres que esperamos encontrar a nuestra próxima pareja en el momento en que un chico se nos acerca, solo para terminar en una lista de decepciones e intentos fallidos, deberíamos dejar de hacer el papel de desesperadas y mejor actuar como si no hubiera apuro por dejar la soltería atrás. Coquetear siempre es divertido, y puede ser que termine en una cita casual o en una nueva historia de amor; tú solo deja que pase lo que tenga que pasar, que igual tendrás cena y copas gratis.

 4. Primero tú, segundo tú y tercero tú
Se egoísta. No te pases esta etapa esperando a que alguien decida verte y fijarse en ti, o que el chico con el que sales sí quiera tener algo serio, o que los hombres de ahora dejen el miedo al compromiso y tengas más oportunidades. La soltería es para que te importes solo tú, así que no le hagas caso a los que no se fijaron en ti, a los indecisos o los cobardes, vive el aquí y el ahora y no tengas tiempo para nadie más que no seas tú.

 5. Nada de ser una solterona con gatos
Es un mal de la sociedad que los hombres solteros sean vistos como los más felices e independientes y, en cambio, las mujeres sin pareja sean consideradas solteronas que coleccionan gatos; así que no dejes que comentarios impertinentes y miradas de compasión te desanimen. Si alguien te pregunta si te quedarás para vestir santos, di que estando soltera te divertirás tanto que los santos se taparán los ojos para no ver.

Errar Es Tan Humano Como Perdonar: Olvida El Pasado De Una Vez

En la lengua inglesa, las palabras “perdonar” y “olvidar” son prácticamente idénticas (forgive y forget), lo que tiene bastante sentido, ¿no os parece? Al perdonar, olvidamos la ofensa y, con ella, el dolor y la vergüenza. No se trata de barrer el pasado bajo la alfombra, sino de impedir que los recuerdos te encadenen.

Como escribió una vez Jorge Manrique, “cualquiera tiempo pasado fue mejor”. Los seres humanos tendemos a idealizar el pasado, como si se tratase de una época dorada de esplendor y gloria. Cuando la realidad del presente nos golpea o la incertidumbre del futuro nos atormenta, el pasado se convierte en nuestro refugio.

Por desgracia, el consuelo del pasado es solo una ilusión. Lo que ha sucedido no volverá a ocurrir; y lo que está roto, nunca volverá a ser igual, por más que intentemos repararlo. Algunos no lo aceptan nunca y se olvidan de vivir. Otros, por el contrario, deciden huir.

Hace poco, hablábamos de la influencia de Disney en la generación milenial. Soy admirador de Walt hasta la médula y, a propósito de este asunto, hay una escena del Rey León que, sencillamente, me impactó:

Como le enseña el bueno de Rafiki a Simba, el pasado no se puede cambiar, pero se debe aprender de él.

¿Conocéis aquello de que el ser humano tropieza dos veces con la misma piedra? Resulta curioso lo rápido que olvidamos los errores y la facilidad con la que recordamos el dolor. A esto último es a lo que nos referimos cuando hablamos de olvidar el pasado: a perdonarnos nuestros errores y seguir adelante.

Nunca recuperarás esa amistad perdida. O ese amor roto. La oportunidad que tenías de encontrar el trabajo de tus sueños se esfumó, igual que la ocasión de estudiar lo que de verdad te gustaba. Lo hecho, hecho está, pero habrá otras amistades. Encontrarás otro amor. Tendrás una nueva oportunidad y la ocasión perfecta saldrá a tu encuentro otra vez. El caso es que todo esto pasará desapercibido hasta que abandones el pasado, hasta que perdones las deudas y te olvides de tus fantasmas.

Solo entonces podrás dejar el pasado atrás. Los recuerdos siempre estarán ahí, buenos y malos; pero está bien que sea así porque somos nuestro pasado. Las cicatrices, los fracasos y las derrotas forman parte de nosotros: crecemos y aprendemos gracias a ellos.

Consejo milenial: piensa en el pasado como un maestro y no un escondite.