sábado, 3 de enero de 2015

Por Qué Deberías Darlo Todo En Cada Beso

Besas bien, ¿no? La vida es prosa, y la prosa son historias de amor, de besos. A quién no le gusta el arrugamiento bucal, ¿eh? Que levante la mano, que lo desterramos. El beso seco, el hollywoodiense, el francés, el beso de lado, de apretón o el cazador; aunque el succionador del labio inferior es de los mejores. ¿Cuál es tu preferido? Venga, si has dormido solo aceptamos también el beso “made in” abuela, el que tradicionalmente te dan en la frente. Mientras escoges, te contamos las ventajas de comerse la boca -puedes leerlo mientras le das a la lengua, claro que sí, para meterte más en el asunto-.

¿Gesto femenino?
Dicen las (malas) lenguas que el beso es solicitado mayoritariamente por la parienta, y que necesita más de este. No nos gusta demasiado esta generalización, ¿vosotros qué pensáis?

Tú eres de calidad, nene
Con los besos, aprendemos a conocer la “calidad genética” de nuestra pareja. Así, sabemos si somos compatibles o no.

¿Te la meto? Sí, pero la lengua, por favor
Según la página www.mejorconsalud.com, el beso es incluso más importante que el sexo. Ayuda a “encontrar intimidad en la otra persona, a reforzar lazos y alimentar la relación”. Yummy.

Beso y estabilización, ipso facto
Hay informaciones que apuntan a que el beso es el signo de que una relación es sana, estable y feliz. Bésate todo lo que puedas, milenial.

Culminación… el orgasmo de la lengua
Los besos suelen ser, a la vez, el primer contacto físico y la culminación de cuando alguien te pone tontorrón… ¡splash!



Recapitulando…¿por qué deberías darlo todo en cada beso? Porque quizá no haya otro igual, porque eso de menear salivas al ritmo de lengüetazos o juntar mofletes es la rehostia y porque es, junto con al abrazo, una de las muestras más cariñosas y reconfortantes que existen. Un besico te quita todas las penas y te llena de energía, te da vida, te enciende cual mechero on fire. Una razón más, por si todavía no te he convencido: con un beso, sobre todo si es robado, todas las bocas callan y, muchas veces, la economía de las palabras ayuda a que una relación sea fructífera. Bésame, bésame mucho, como si fuera esta noche la última vez y estuvieras de copazos con Prince y Tom Jones.

martes, 23 de diciembre de 2014

No Estás Sola: Descubre Por Qué A Las Mujeres Les Van Los Malotes

Siempre llega, la sequía está esperándote a la vuelta de la esquina como agua de mayo cuando alcanzas los veintitantos (en el mejor de los casos). Te lamentarás, cuestionarás tu físico, tu forma de ser, tu estilo de vida, pero la única verdad es que tú no pillas porque no quieres (o algo así).

Sí, chica, tú al igual que yo repites eso de “es imposible, no encuentro a nadie que merezca la pena”. Pero dentro de ti sabes perfectamente que sufres el mismo problema que el resto: te gusta lo difícil, la gente rara, esos seres que te ponen las cosas complicadas y jamás te devuelven la llamada. Pero, ¿por qué? Es la maldición milenial por excelencia, querer a los que no te quieren, buscar el camino más oscuro y elegir la montaña rusa como modo de vida. Somos idiotas. Pero no te preocupes, es algo compartido, no eres tú, somos todas (bueno, Tamara Falcó no).

El lado oscuro atrae, grita tu nombre vayas a donde vayas, y por eso no puedes evitar caer rendida a su asqueroso narcisismo, a su interminable lista de puntos peligrosos. Es la carretera perdida hacia ninguna parte en la que el malo de la película siempre será tu preferido. Son repelentes pero irresistibles (hasta que otro Dexter os separe).

Aquí la cuestión es reflexionar por qué somos tan estúpidos como para menospreciar a aquellas personas que se portan bien con nosotros, que intentan hacernos felices y son fáciles. Nos decantamos por la odisea de un Pete Doherty que consiga hacernos perder el control de aboslutamente todo. No lo digo yo, lo dice Gregory Louis Carter desde la Universidad de Durham. Es una cuestíón de selección, de supervivencia, donde los más fuertes son los más turbios. Nada de buenas intenciones, ni de paseos amigables, ahora lo que toca es encontrar el subidón de tu vida.

No queremos cargar con la culpa de no ser capaces de querer a alguien, buscamos la fantasía de luchar por algo casi incalcanzable porque sabemos que en el fondo no queremos enamorarnos, sino explotarnos. Somos los nuevos suicidas del amor y eso nos hace peligrosos, pero el riesgo es el arma de la victoria más reconfortante, así que supongo que eso es precisamente lo que deseamos. Se trata de ganar, de sentir, lo que sea, pero sentir. Nos aferramos a la idea de vivir una aventura llena de acción y perdemos la noción de la realidad con el objetivo de bailar encima de una cuerda. Queremos ser esas personas que logren hacer volar a esa persona y revivir todo lo que siempre has soñado en tus películas.

La realidad es que nada es como sucede en tu cabeza, y que por muchos efectos especiales que pongamos, hay algo que no se puede cambiar jamás: los sentimientos. Y ahí vuelves a entrar en juego tú otra vez, porque el verdadero reto no es conquistar a esa persona, sino seguir manteniendo vivo eso que tienes ahí dentro, esa mentira que algún día cederá para gritar: “no busco compromiso, quiero estar sola”.

Las relaciones son demasiada responsabilidad y sabes que tienes demasiada energía ahí dentro. Quizás te dé tanta pereza asumirlo que prefieras escribir guiones absurdos mientras no sepas quién eres (mientras te lamentas por todo). Lo fácil es fingir que todo es difícil.

Sigue jugando.

La Realidad Sobre Las Emociones Humanas: Existen Tres Tipos De Amor

¿Se puede querer a dos personas a la vez? ¿Por qué nos enamoramos de las personas equivocadas? ¿Qué es el amor? Si alguna vez te has planteado alguna de estas preguntas, enhorabuena, has dado con el vídeo correcto. Dale al play y disfruta.

El Destino No Existe; Si Quieres Lo Que Nunca Has Tenido, Haz Lo Que Nunca Hayas Hecho

El verdadero pecado original no fue probar del fruto prohibido, sino echarle la culpa a otro, algo que hacemos con bastante frecuencia. Tal es la obsesión de la humanidad por escurrir el bulto, que se inventó algo llamado “destino”: un chivo expiatorio al que poder responsabilizar de sus fracasos. Pero el destino no existe.

A las personas nos mueve el deseo; por eso resulta frustrante que se nos escapen nuestras ambiciones. Parece que el mundo entero nos golpea, que los hados conspiran y que acecha la mala suerte. Es entonces cuando aflora la clásica pregunta: “¿por qué a mí?”.

Como en Código Nuevo somos muy griegos, te responderemos con otra pregunta: ¿qué has hecho para conseguir lo que deseas?

Al ser humano se le da mejor buscar culpables que aceptar las causas. El culpable es el tan manido “destino”; las causas son nuestros propios actos. O, mejor dicho, nuestras omisiones.

“La suerte es de quien la busca”

Hermoso refrán, ¿verdad? Por muy fortuitas que puedan ser las circunstancias, lo que nos suceda o deje de suceder depende de lo que hagamos o dejemos de hacer. ¿Cómo encontrarás al amor de tu vida sin salir a conocer gente? ¿O cómo hallarás el trabajo de tus sueños sin echar currículums por doquier?

Una vez más, podemos aprender mucho de la filosofía oriental. ¿Conocéis el concepto de karma? La idea daría para un artículo en sí mismo pero, a grandes rasgos, implica que todo lo que hacemos en la vida tiene su repercusión en el futuro. Es una especie de ley de acción y reacción cósmica, que castiga las malas artes y recompensa las buenas acciones.

Esta doctrina ha influido notablemente en la religión y el pensamiento de India, China y Japón, y forma parte importante del carácter de sus habitantes. Estas personas creen en el destino pero no como una fuerza ajena y preconcebida, sino como el equilibrio que se alcanza con las propias acciones.

¿Cuál es la conclusión de todo esto? Pues que deberíamos quejarnos menos y actuar más. Es probable que tu vida te parezca sosa y aburrida, ¿pero no será porque tú mismo te comportas de un modo monótono? La respuesta a tu pregunta, a ese “¿por qué a mí?”, es muy sencilla: porque no has querido cambiar.

Si deseas cambiar tu suerte, sal a buscarla. Si deseas cambiar tu destino, enfréntate a él. Si deseas lo que nunca has tenido, haz lo que nunca hayas hecho.

Las Palabras No Son Nada Si No Van Acompañadas De Actos

Propósitos, promesas, juramentos, etc. Cada día, cada semana, cada mes y cada año nos hacemos decenas y decenas de estos. En ocasiones a nosotros mismos: “Voy a dejar de fumar”, “este año me apuntaré al gimnasio”, “voy a conseguir un trabajo mejor”, “voy a dejar de guardarme las cosas para mí”, “intentaré demostrar más mis sentimientos”… Otras veces, nuestras promesas implican a otras personas: “Prometo llamarte más a menudo”, “intentaré ir más a verte”, “a partir de mañana fregaré siempre mis platos”, “prometo amarte y respetarte hasta que la muerte nos separe”…  Miles de pensamientos y palabras dichas que tan pronto como salen de nuestros labios se van, para no convertirse jamás en actos.

Cambiar siempre es duro. Da pereza, cuesta tiempo y también esfuerzo. Tanto, que muchas veces nos echamos para atrás, nos arrepentimos y olvidamos todas esas cosas que dijimos que haríamos. A veces simplemente lo posponemos. “No lo hago hoy, ya si eso mañana. Total, no estoy tan mal”. Otras veces, simplemente no tenemos la fuerza de voluntad suficiente, o creemos que no la tenemos, y la mayoría de ellas, olvidamos lo que una vez prometimos, o las metas que nos propusimos.

Pero, ¿qué dice eso de nosotros? Pues que somos personas débiles, personas cuya palabra no tiene valor, cuyas palabras se las lleva el viento, como a las hojas en otoño. Los seres humanos somos especialmente buenos captando mensajes a través de los gestos, de los comportamientos, ya que estamos programados genéticamente para detectar señales de conducta y para entender rápidamente su significado. Por tanto, a la hora de hacernos una imagen de una persona, no es que sus palabras pasen desapercibidas para nosotros pero, sin embargo, si tenemos que juzgarle por algo, serán sus actos lo que le definan.

Ya lo dijo Goethe hace un par de siglos: “La conducta es un espejo en el que cada uno muestra su imagen”.

Por ello, nunca dejes para mañana lo que puedas hacer hoy. No dejes que tus sueños caigan en saco roto. Vete a todos los sitios a los que siempre hayas querido ir, deja tu trabajo y lucha por lo que siempre quisiste ser, ama a todas las personas que desees, demuestra tu cariño a las personas que te importan… Porque nunca es tarde, siempre se puede cambiar. Solo hace falta dar el primer paso. Porque hoy puede ser el principio de una nueva vida, de un nuevo tú.

Y nunca olvides que tus actos te definen como persona. Así que, ¡actúa!

lunes, 15 de diciembre de 2014

Cómo Sería El Mundo Si Los Hombres Tuvieran La Regla

La menstruación, esa  etapa que sufrimos las mujeres mensualmente durante años, que puede durar desde dos días a una semana, que es considerada como el mayor símbolo de la feminidad y que nos permite crear vida. Esos días del mes que no duran solo lo que dura el periodo, sino que sus síntomas empiezan al menos una semana antes. Dolor de ovarios, dolor de pechos y aumento de su tamaño, dolor de cabeza, susceptibilidad y sensibilidad a flor de piel. Tener que ser una mujer prevenida y estar siempre pendiente del día en que vivimos, porque puede que tengamos suerte y nuestra menstruación sea  regular, pero también puede que venga cuando menos te lo esperes y te arruine tus carísimas braguitas de encaje de La Perla. Sin olvidar que esta bonita experiencia te obliga a  tener el armarito del cuarto de baño más repleto de compresas y tampones que las estanterías del súper. Y lo más grave de todo, más allá de tener que aguantar chistes machistas relacionados con nuestro humor y la menstruación,  lo que conlleva tener el periodo; la posibilidad de tener hijos, y la responsabilidad que debemos asumir desde jóvenes en lo que se refiere a tener relaciones sexuales. Asumir el riesgo de poder quedarnos embarazadas por echar un polvo, tener que tomar duras decisiones como tener un hijo o abortar aunque no estés preparada para ello y seguramente tener que hacerlo todo solas, porque somos nosotras las que cargamos con las consecuencias.

Pero, ¿cómo sería el mundo si fueran los hombres quienes tuvieran la regla?

Primero, tener la primera regla seguramente se convertiría en un acontecimiento de masculinidad tan importante como alcanzar la mayoría de edad o incluso más. Los hombres hablarían de la frecuencia con la que les viene la regla, la cantidad, de su primera experiencia poniéndose un tampón, y los terribles dolores que tienen que soportar, porque no olvidemos lo mal que aguanta el dolor el “sexo fuerte”. Pero en definitiva sería un tema de conversación tan importante como el fútbol o la política. Ante la importancia de este acontecimiento masculino seguramente los tampones y las compresas estarían subvencionadas por el gobierno, al igual que las pastillas anticonceptivas y las del día después. No habría ninguna duda acerca de la legalidad y la gratuidad del aborto y habría clínicas de planificación familiar al lado de cada bar de copas, discoteca o playa.

Y lo más importante de todo, nos entenderían de verdad. Así que, si tenemos la regla y nos apetece llorar porque sí,  nos quejamos de los dolores que tenemos o queremos comernos una tableta de chocolate entera, no rechistéis solo darnos mimos e id a comprarnos todas las chuches que necesitemos.

Juntos Pero No Revueltos: La Relación Perfecta Con Los Pesados De Turno

El mundo está absolutamente repleto de tíos. Tíos hipsters, surferos, skaters, nerds, heavys, pijos, etc. Pero hay una subespecie que, como toda chica de hoy en día sabe, puede presentarse en cualquier forma, origen o modo de vestir: el pesado. Seguramente todas, pero absolutamente todas, nos hemos topado alguna vez con uno o varios de ellos, sobre todo los viernes y sábados por la noche. Puede que sean guapos, o no, puede que salgan solos, o no, puede que estén borrachos, o puede que no, porque la verdad es que hay muchos tíos cansinos, y estos se presentan en múltiples versiones de sí mismos.

1. El pesado de discoteca
Ese tipo de tío es el típico sobas experto en fastidiarte la noche de fiesta. Tú sales con tus amigas después de haber pasado semanas planeando una noche de chicas en la que coincidáis todas para darlo todo, y todo va bien hasta que estás en la barra de la discoteca y se te acerca un pesado de turno. Este es un tío que no importa cómo vaya vestido, no importa que sea un punkarra o que se haya vestido como un señorito andaluz de cortijo, lo que es seguro es que va a ir mamao.

Su modo de actuar consiste en decirte lo guapa que eres en reiteradas ocasiones, invitarte a una copa e intentar convencerte de que es la mejor opción que vas a encontrar esa noche para echar un polvo.

Ten cuidado que no te pille en un día tonto, porque puedes caer en sus garras y luego viene el arrepentimiento…

2. El amigo o conocido pesado
Es ese amigo del grupo que siempre está pendiente de ti, en persona y a través de las redes sociales comentando cada cosa que escribes, y que intenta ser muy cariñoso contigo, tanto que acaba convirtiéndose en un maldito sobas que te hace sentir incómoda incluso aunque solo vaya a darte las buenas noches y preguntarte qué tal. No, tío, no intentes agarrarme de la cintura a la mínima ni juegues a hacerme cosquillas. No lo soporto, y como un día de estos se me cruce el cable, te llevarás un revés con la mano abierta. Un ¡zas! en toda la boca.

3. El pesado-acosador
Es una evolución del amigo o conocido pesado. Va a acosarte no solo enviándote mensajes, sino también a través de las redes sociales. Da igual que le elimines de tu Facebook y te cambies el nombre, te acabará encontrando a través de algún amigo común y alguna maldita foto. Y te volverá a enviar una petición de amistad. ¿Por qué no capta el mensaje? Por lo que para librarte de él seguramente acabes antes cambiando tu número de teléfono y borrando tu cuenta de Facebook.

Mi consejo: no le des nunca demasiada bola a un pesado o se convertirá en pesado-acosador. Están bien para un ratito, para que te suban el autoestima y te inviten a una copa, pero para nada más. Aunque, bueno, si has pensado en salir con un tío que cumpla alguna de estas características supongo que serás una chica a la que le guste que estén encima de ella continuamente, que necesita atenciones continuas y que no le va eso de tener su propio espacio… Y yo en eso ya no me meto. Pero si no, no quieras tener a un pesado en tu vida, ni como amigo.

Así que, chicos, ese popular dicho que reza “Quien la sigue la consigue” está muy bien para que no perdáis la esperanza, pero lo siento, está demostrado que no se cumple ni en el 90% de los casos.

Sigue intentándolo… o mejor no.

Complejos De Las Mujeres Que Vuelven Locos A Los Hombres

Todos y cada uno de nosotros tenemos algún complejo. Seguro que hasta Brad Pitt o su señora, Angelina Jolie, también tienen infinidad de ellos. Y esto es absolutamente normal porque nadie es perfecto. Y nadie es perfecto porque la perfección física es subjetiva. Y la perfección física es subjetiva porque la belleza también lo es. Y hasta aquí llega esta simple ecuación (no os asustéis, que esto no es el fragmento de ningún libro de Paulo Cohelo… con perdón para los lectores de este).

Dejando esto bien claro, vayamos al asunto que nos ocupa. Socialmente, se ha perpetuado la idea de que las mujeres tienen muchos más complejos que los hombres, que se preocupan más por su aspecto físico y que los pequeños “defectos” les generan más inseguridad. Por supuesto, es una idea totalmente falsa; los hombres también tenemos complejos (pero quizás nos los callemos más) y, por supuesto, también nos preocupa nuestra imagen (¿o acaso no están los gimnasios llenos de tíos?).

Muchas mujeres sueñan con tener un vientre totalmente liso, cuando en realidad nada hay más sensual que una mujer con una barriga prominente (y sí, muchos hombres sobre todo a partir de cierta edad, también sueñan con tener un vientre liso). De hecho, una encuesta realizada por la revista española Cuore arroja una cifra bastante contundente: hasta el 81% de los hombres prefieren a una mujer con un poco de barriga y caderas anchas. Las curvas hacen a la mujer mucho más femenina, sin duda. ¿O es que no tenía curvas Marilyn Monroe, que sigue siendo el mito sexual femenino por excelencia a nivel mundial?

Otra obsesión de las mujeres es la de estar perfectamente depiladas las 24 horas del día. Precisamente para conseguir esto que hace años era una utopía: llegó la depilación láser y otros tratamientos del estilo. Pero, como dice la expresión, donde hay pelo hay alegría. A cualquier hombre no le importa que una mujer lleve un par de días o tres sin depilarse. No es el fin del mundo. Y lo mismo ocurre con la celulitis: es un signo de naturalidad, que demuestra que una mujer es de verdad.

Tener un trasero gordo es otra de las pesadillas recurrentes de muchas mujeres. Sin embargo, resulta que a la mayoría de los hombres les vuelve locos, hablando en plata, un culo de proporciones considerables. Hasta el 61% lo prefieren así, según el estudio del que hablábamos. ¿Por qué si no iba a tener Jennifer López su culo (que no es precisamente pequeño) asegurado en 50 millones de eurazos?

Del mismo estudio se desprende también que una gran mayoría de varones prefieren a la mujer “al natural”: sin excesivo maquillaje ni complementos, con un look cuanto más casual mejor y sin peinados imposibles. Así que ya lo sabes, la naturalidad gana por goleada. Si eres de las que tienen estos complejos, ya estás tardando en deshacerte de ellos como si fueran pañuelos usados.

El Diccionario Del Lenguaje Femenino Que Todo Hombre Debería Conocer

Las mujeres somos seres complicados, y por qué no decirlo, a veces también un poco retorcidos. Muchas veces, cuando hablamos acerca de algo, en realidad decimos exactamente lo contrario de lo que en verdad estamos pensando, por eso no es extraño que a los hombres les cueste tanto entendernos y conocernos. Por eso, para ayudaros a comprender el complicado mundo femenino y su lenguaje, existen una serie de expresiones cuyo verdadero significado los hombres deberían conocer.

1. Estaré lista en 5 o 10 minutos…
¿Qué significa? Depende del contexto. Has quedado y vas tarde, llamas a tu amiga y le dices que llegarás en cinco o diez minutos, cuando en realidad acabas de salir de casa. O bien, alguien te viene a buscar a casa y le dices que se espere, que en cinco minutos estás lista, aunque seguramente aún vas solo por el segundo champú…

¿Por qué usamos esta expresión? Porque buscamos la perfección y no calculamos bien el tiempo que nos va a llevar hacer las cosas…

Sinónimos: Estoy llegando, en nada estoy, te veo enseguida.

2. Pues a mí no me parece tan guapa
¿Qué significa? Que esa chica es guapísima, tiene el pelo Pantene y además un cuerpazo perfecto, y eso nos hace sentir celos.

¿Por qué usamos esta expresión? Para auto-convencernos de que nosotras somos mucho más guapas y que seguimos siendo la opción más atractiva.

Sinónimos: Yo soy mucho más guapa, pues a mi me parece demasiado artificial

3. Para nada me gusta ese chico
¿Qué significa? Que no es que no nos guste ese chico, es que nos vuelve absolutamente locas, pero por orgullo jamás lo reconoceremos delante de nadie.

¿Por qué usamos esta expresión? Para convencernos de que el chico que nos gusta y pasa de nosotras no nos llega a la suela de los zapatos aunque nos hayamos pasado dos horas cotilleando el Facebook de su ex-novia para evaluar la competencia.

Sinónimos: Somos polos opuestos, no tengo tiempo para relaciones.

4. ¿De qué la conoces?
¿Qué significa? Quién es y cuál es el historial sexual existente entre esa chica a la que acabas de decir: “¡Hola!”, y tú.

¿Por qué usamos esta expresión?  Para no parecerles locas o invasivas a los chicos con los que estamos hablando si preguntamos directamente lo que queremos saber.

Sinónimos: ¿Has salido con ella? ¿Os habéis enrollado?

5. Eh, esta es solo mi primera copa
¿Qué significa? Estoy más ciega que nadie, tengo el rímel corrido y tengo lagunas de lo que pasó anoche.

¿Por qué usamos esta expresión? Para auto-convencernos de que tenemos auto-control, y que conocemos nuestro límite.

Sinónimos: Esta noche no acabaré con un coma etílico…

6. No volveré a salir con él jamás
¿Qué significa? Él no volvió a llamar después de nuestro encuentro y eso nos hiere en lo más profundo de nuestro ego.

¿Por qué usamos esta expresión? Para engañarnos a nosotras mismas convenciéndonos de que no estábamos muy interesadas en ese chico que no merece la pena, cuando en realidad sí que lo estábamos.

Sinónimos: No es mi tipo y además es un cretino integral.

7. No me pasa nada
¿Qué significa? Nos pasa todo pero estamos demasiado molestas como para apalabrar lo evidente.

¿Por qué usamos esta expresión? Para que espabiléis e indaguéis, no os quedéis con la primera respuesta de una mujer nunca.

Sinónimos:  No me encuentro bien, ahora no me apetece hablar

8. Haz lo que quieras
¿Qué significa? Si lo haces eres hombre muerto.

¿Por qué usamos esta expresión? Porque no queremos que parezca que decidimos por vosotros ni que os estamos controlando.

Sinónimos: ¿Al final vas a ir? Diviértete.

Las Frases Míticas De Las Mujeres Que Significan Todo Lo Contrario

La mente de las mujeres es algo impredecible. Hay veces en las que tu chica te dirá que algo es blanco, pero realmente para ella es negro, pero negro negro. Así que voy a solidarizarme con el género másculino y os voy  a dar una guía de las frases más utilizadas por las mujeres que deberían hacer que te cagues de miedo.

Tú estás pensando en irte con tus amigos por ahí el fin de semana y, claro, no vas a poder quedar con ella. Entonces ella te suelta la mítica: “Haz lo que quieras”. Tú pensarás, tengo la mejor novia del mundo, pero no, ese haz lo que quieras en realidad significa “Sabes que tus pelotas son mías, y como vayas y me dejes tirada el fin de semana vamos a tener movida”. Por tanto, ten claro que no vas a ir, y si vas prepárate para que tu móvil no deje de sonar.

Un día estás con tu chica en casa y recibes un whatsapp de una amiga (sí, los hombres también tenemos amigas); entonces, evidentemente, tu novia pregunta, y cuando le enseñas la foto dice: ¿Qué guapa no? Tiembla, amigo mío, porque aunque seáis amigos desde que erais pequeños, ese qué guapa en realidad significa: “Maldita zorra, más vale que no hables mucho con ella porque si no sí que la vas a tener, y bien gorda”. Además, cuando menos te lo esperes tu chica te preguntará si has vuelto a hablar con ella. Mi consejo: cuando estés con tu chica pon el móvil en silencio, así evitarás discusiones absurdas.

Aunque sabemos que cuando tienes novia tiendes a salir menos, habrá un día en el que te apetezca salir de marcha. Entonces se lo dirás a tu chica y ella te dirá: ¿Vas a salir? Ah, pásalo bien… ¿Vas a beber, no? Esto significa: “Vas a emborracharte como un cerdo y le vas a tirar la caña a toda la discoteca, ¿no?”  Tú no sabes ni cómo se liga en una discoteca, pero para ella eres como Dan Bilzerian en Las Vegas. Ante esta frase, dependerá de cada uno, si eres un calzonazos no saldrás, y si eres un valiente, diviértete, pero deja el móvil en el bolsillo, tú última conexión es motivo de discusión. Suerte.